Muse son una banda para nada “Para Epígrafes”, reconocidos en muchos ambientes y uno de los nombres más importantes del rock alternativo modelo 2000. La decisión de cubrir este álbum (en vez del EP 3X3 de Flying Lotus que estaba planeado) es por lo mucho que se lo está comentando en todos lados de la red, que no deja de sorprender. Así que a la carga, y perdón si este review suena menos profesional que trabajos anteriores.
Tomando en partes iguales de varias influencias (las más obvias, Radiohead, Smashing Pumpkins y sonido de los ’90 en general), los muchachos se las habían ingeniado para dar con un sonido que, bien o mal, era claramente reconocible: bases de bajo y batería sobre la que la guitarra o teclado entrega ganchos, y un delivery vocal altamente melódico. La crítica que siempre recibieron es el tono de casi parodia de sus trabajos anteriores, de usar sonidos pre-existentes, o de parecerse mucho a todo (todo) lo demás. Este nuevo “The Resistance” lleva sus influencias a un nuevo extremo. Las buenas noticias es que ya no escuchan tanto The Bends. Las malas son que encontraron los cd’s de Queen de sus padres.
Cuando empieza “uprising”, la banda parece estar repitiendo sus viejos trucos, pero es imposible no hacerse la idea de que los ganchos son blandos y genéricos, casi como si el tema fuera un “Time is Running Out” light. El track que da nombre al álbum, “Resistance” podría pasar por tema de Coldplay de no ser por el bajo que otorga un poco de movimiento, mientras que “Undisclosed Desires” podría haber sido el B-side de un simple de Queen. Hay incluso un aura a “Invisible Man”, si bien el tono es un tanto más dramático.
Todo esto que se podría interpretar como guiños se vuelve un tanto excesivo cuando se escucha al sobreproducido “United States of Eurasia (+ Collateral Damage)”, que a cada momento parece estar a punto de explotar en el coro de “We Are The Champions”. El momento que Bellamy entrega el gancho “United States, United Staaaaaaaaatessss…” promete hacer que cualquier oyente se ofenda o, hablando mal y pronto, se cague de risa. Imposible tomarlo en serio. La coda final tiene un dejo de patetismo y parece fuera de lugar, pero aparentemente al ego gigante de la banda no le molestó para nada, y consideró que era totalmente apropiado y pertinente para redondear la idea del tema.
El tono lastimero de la banda no baja al entregar “Guiding Light”, que implora ser pasado de largo hasta llegar al más guitarrero “Unnatural Selection”. Este tema, más a tono con su producción de álbumes previos, pero que no deja de sonar a banda que perdió lo que sea que hubieran tenido antes, intenta por todos los medios aportar algo de movimiento al disco, pero lo blando de las melodías y la monotonía general hacen que sus esfuerzos se hundan como martillo en el agua.
Siendo sincero, y pidiendo perdón por el uso de la primera persona (regla de oro del blog, no saltar con “A mí me parece quéeeeeeeee…”), ni bien oí el sintetizador de “MK Ultra” dije “qué trucho”, y lo pasé de largo. Si alguien me quiere explicar que el tema está copado, bienvenido sea, pero prefiero ahorrarme el dolor de cabeza. Ese título, ¿a qué hace referencia? ¿Mortal Kombat Ultra? Entonces, llegando al final del álbum, la banda arranca con “I Belong to You/Mon Cœur S’ouvre à ta Voix” donde el aire de afano es innegable (vaaaaaamos, esa intro es “Blame It On The Boogie” de Jackson 5). Igual, no vaya a ser que Muse haga un tema con onda, así que llegando a los dos minutos aparece un break de piano para que se hagan los dramáticos. Parece que hubieran pensado “OK, ¿qué haría Queen con este tema?”. Merecedor de escalofríos por excelencia.
Al llegar a esta altura (y costó esfuerzo), quien escribe simplemente desea que el disco se hubiera terminado, cosa de hacer una conclusión bonita, darle submit y olvidarse de este álbum para siempre. Pero noooo, Muse decidió que era buena idea hacer una seguidilla de tres temas conceptuales (oh dios…). “Exogenesis: Symphony” es un track largo (serán 13, 14 minutos entre los tres pero se sienten como 30) compuesto por “Overture”, “Cross-Pollination”, y “Redemption”. Overture repite el mismo teclado mientras Bellamy llora, y es imposible no sorprenderse de cómo cuando entran otros instrumentos, el track sigue sin tener nada de movimiento. Ojalá estuviera mintiendo, y exagerando, pero tras escribir esta frase, abrí el tema con un editor de audio, y resulta que una vez que la canción pasa el primer tercio, la onda es un cuadrado grandote, comprimido y saturado. Es una locura que algo tan sobre-producido esté a la vez tan mal producido.
El paso a “Cross Pollination”, que por cierto no pega, da paso a… si, adivinaron, más teclados. Por suerte Bellamy canta más y llora menos. Este track fluye muchísimo mejor que la primer parte (gran cosa), aunque el momento que toda la banda entra (¡a que nadie lo esperaba, eso!) es otro cuadrado azul, pero muchísimo más saturado. Este vómito aural es un ejemplo para cualquier clase de ingeniería en sonido de cómo NO se trabaja. Parece que la banda se dió cuenta de la tortura aural a la que someten al oyente porque tras ese segmento, la banda se calla y deja a Bellamy con su pianito, de nuevo. La parte final se llama “Redemption”, pero realmente uno duda de que pueda redimir algo en absoluto cuando empieza con el pianito en clave de robo a mano armada de Claro de Luna de Beethoven. Las líneas melódicas de violines son de lo más olvidable que la banda haya compuesto, y de nuevo se improvisa un crescendo hasta un cuadrado azul (evidencia al final de la nota), demasiado comprimido. Honestamente, el hilo conductor de estos tres temas conceptuales parece ser lo genérica que suena cada parte: pianito, parte de toda la banda saturada, pianito.
Dejando en claro algo, cuando empecé a escribir este review tenía ganas de tomarme a la banda en serio, y no creo que las otras notas del blog se parezcan a esta, pero la banda logró entregar un trabajo que realmente es un disgusto, patético, blando, genérico y es increíble cómo se las ingenian para estar sobreproducidos y mal producidos a la vez. Seriamente, este disco es candidato a uno de los peores del año, y definitivamente el peor de la carrera de Muse. Atención, fans, si todavía no lo escucharon, tome al álbum con humor, como la banda dándose un gusto de pelotudear un rato, porque si se lo toma en serio, el álbum es uno de los trabajos más lastimeros de la década.

Okey... poco movimiento, y satura un poco... pero estás exagerando

... ¿Qué es ese cuadrado azul lleno de picos?

Sin palabras
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Link de Beautiful Strange Music
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 1.2/10
-Federico Lo Giudice
“Es así, voy a arrancar de arriba. Inspectah Deck, es… es el chabón que se sienta atrás y te mira. Te engatusa y todo eso, ¿viste? Y ve si te sentás ahí y sabe si estás chamuyando. Y te lleva a la corte, porque es el Inspectah, por eso, y también el Rebel I.N.S., ¿Entendés lo que digo? Y Shallah Raekwon, él el Chef. Te cocina una mierda maravillosa para dejarte la boca babeando en alguna “Oh mierda”. Entonces, entonces tenés al Method Man. Es como, una culada de métodos para la forma en que hago mi mierda.” “Yo te digo, la mía. Básicamente, Method Man es como… armá esa mierda, prendé esa mierda, fumatela. Y Baby U, es un psicopático (sic). Un pensador psicopático. Y entonces tenemos al Ol’ Dirty Bastard. Porque nadie es padre de su estilo, por eso es el Ol’ Dirty Bastard. Ghostface Killah, vos sabés lo que digo. Anda en alguna “ahora me ves, ahora no”. Entendés lo que digo. Y, y el RZA, es el hijo de puta más afilado de todo el Clan. Siempre a punto, afilado como una hoja, con los beats, con las rimas, cualquiera, cualquier DJ.”… ” Y el GZA, el G es solo el Genius. Él… él es la columna vertebral de toda la mierda.” “Se explica sólo, Genius…” “Él es la cabeza, pongamosle así. Nosotros nos formamos como Voltron, y justo resulta que GZA es la cabeza. ¿Entendés lo que te digo?”
Polvo es uno de los grandes grupos del math rock / inde noventoso, que junto a bestias como Slint, Chavez, o Rodan dejaron algunos de los mejores albumes de la década. Tras algunos años de hiatus, y en medio de esta época de reuniones de grupos noventosos (los citados Slint hace unos años, Pixies, Pavement o My Bloody Valentine), era cuestión de tiempo ántes de que los muchachos de Polvo recibieran su segunda oportunidad. Lo interesante de esta reunión en particular, sin embargo, es que se trata de un regreso completo, con nuevo album incluido, el “In Prism” que hoy nos ocupa.
El Math-Rock, desde siempre, pareció vivir a la sombra de su “primo”, el post-rock. Habiendo tan pocas bandas que se dediquen a la exploración de riffs angulares y compases poco convencionales, lo más clásico es dedicarse a la exploración de ambientes, lo cuál terminó en una sobrecarga del género donde la mayoría de las bandas suenan poco inspiradas, y sobre todo, agotadas (pensar en Explosions In The Sky, o God Is An Astronaut). Retomando las ganas de experimentar y probar cosas, el 2007 vió la llegada de Battles, grupo de math con un eje casi bailable que demostraba por qué el math-rock era tan buena idea en primer lugar.
El Wu-Tang Clan funciona como un colectivo de raperos que agrupa a 9 (y a veces más) de los raperos más pesados, poderosos, y agresivos del mainstream. Casi siempre bajo la producción de RZA, el trabajo del grupo es coherente, y consistentemente bueno, mezclando sonidos de películas de artes marciales con estética de ghetto. Lo más interesante es que a pesar de la solidez del grupo, cada uno de los integrantes, con mayor o menor éxito ha presentado sus trabajos solistas, y cuenta con una carrera por separado.
Hace tiempo se subió al blog el segundo album de Queens of The Stone Age, Rated R, y se lo aclamó como uno de los grandes discos de la década, por lo que vamos a asumir que la banda de Josh Homme no necesita presentación. Lo que sí que capaz es novedad, es que el nombre de Homme viene generando mucho ruido gracias a su más reciente proyecto paralelo (“Them Crooked Vultures”) junto a Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters, QOTSA en SFTD), y John Paul Jones (Led Zeppelin y extensa carrera solista). Siendo que la banda va a dar que hablar, para ir calentando motores decidimos subir este último esfuerzo de Homme, de hace ya dos años.
En un año sorprendentemente tranquilo para Boris y Torche, sin lanzar albumes completos ni nada (rarísimo para los standards de las bandas de esta “escena”), aparece este EP de sólo dos temas. Y hay buenas noticias y no tan buenas: las buenas son que son dos de las mejores bandas, más desafiantes y experimentales del género (Boris en particular). Lo malo es que estos tracks en particular no sorprenden la gran cosa.
The Dillinger Escape Plan son una banda pionera del mathcore (la versión más pesada y por lo alto del math-rock), con varios albumes renombrados, y uno de los sonidos más particulares y únicos de la década. Tras geniales trabajos entre los que destacan “Irony Is A Dead Scene” con Mike Patton como vocalista, y el brutal “Miss Machine”, la banda entrega su tercer album, este Ire Works.
Una de las primeras sorpresas del nuevo milenio fue el rápido ascenso del indie y de gente que sin contrato, o de discográficas menores, se las ingeniaba para hacer muchisimo ruido. Algunos de los grandes albumes de los últimos años ni siquiera cuentan con singles altamente reconocidos, sin embargo, es notable el fanatismo que despiertan estos grupos en la red. Grandes ejemplos de esto, y como internet ha hecho gigantes a gente que por ahí no hubieran tenido la chance sin este impulso son The Flaming Lips, …And You Will Know Us By The Trail Of Dead, y quien hoy nos ocupa, los queridos Modest Mouse.
Deerhoof es un trío de indie, y ahí se acaban las convencionalidades. El trío no respeta nada a la hora de hacer música haciendo de lo impredecible su leiv motiv, y saltando de lineas gancheras pop sobre bases de batería a momentos de punk rock a teclados en cuestión de dos compases de un modo único, inimitable, y sobre todo, fresco. Y este disco en particular, manteniendo mucha de la experimentación de sus anteriores trabajos, se las ingenia para ser el más ganchero de toda la carrera de la banda.