Muse-The-Resistance Muse son una banda para nada “Para Epígrafes”, reconocidos en muchos ambientes y uno de los nombres más importantes del rock alternativo modelo 2000. La decisión de cubrir este álbum (en vez del EP 3X3 de Flying Lotus que estaba planeado) es por lo mucho que se lo está comentando en todos lados de la red, que no deja de sorprender. Así que a la carga, y perdón si este review suena menos profesional que trabajos anteriores.

Tomando en partes iguales de varias influencias (las más obvias, Radiohead, Smashing Pumpkins y sonido de los ’90 en general), los muchachos se las habían ingeniado para dar con un sonido que, bien o mal, era claramente reconocible: bases de bajo y batería sobre la que la guitarra o teclado entrega ganchos, y un delivery vocal altamente melódico. La crítica que siempre recibieron es el tono de casi parodia de sus trabajos anteriores, de usar sonidos pre-existentes, o de parecerse mucho a todo (todo) lo demás. Este nuevo “The Resistance” lleva sus influencias a un nuevo extremo. Las buenas noticias es que ya no escuchan tanto The Bends. Las malas son que encontraron los cd’s de Queen de sus padres.

Cuando empieza “uprising”, la banda parece estar repitiendo sus viejos trucos, pero es imposible no hacerse la idea de que los ganchos son blandos y genéricos, casi como si el tema fuera un “Time is Running Out” light. El track que da nombre al álbum, “Resistance” podría pasar por tema de Coldplay de no ser por el bajo que otorga un poco de movimiento, mientras que “Undisclosed Desires” podría haber sido el B-side de un simple de Queen. Hay incluso un aura a “Invisible Man”, si bien el tono es un tanto más dramático.

Todo esto que se podría interpretar como guiños se vuelve un tanto excesivo cuando se escucha al sobreproducido “United States of Eurasia (+ Collateral Damage)”, que a cada momento parece estar a punto de explotar en el coro de “We Are The Champions”. El momento que Bellamy entrega el gancho “United States, United Staaaaaaaaatessss…” promete hacer que cualquier oyente se ofenda o, hablando mal y pronto, se cague de risa. Imposible tomarlo en serio. La coda final tiene un dejo de patetismo y parece fuera de lugar, pero aparentemente al ego gigante de la banda no le molestó para nada, y consideró que era totalmente apropiado y pertinente para redondear la idea del tema.

El tono lastimero de la banda no baja al entregar “Guiding Light”, que implora ser pasado de largo hasta llegar al más guitarrero “Unnatural Selection”. Este tema, más a tono con su producción de álbumes previos, pero que no deja de sonar a banda que perdió lo que sea que hubieran tenido antes, intenta por todos los medios aportar algo de movimiento al disco, pero lo blando de las melodías y la monotonía general hacen que sus esfuerzos se hundan como martillo en el agua.

Siendo sincero, y pidiendo perdón por el uso de la primera persona (regla de oro del blog, no saltar con “A mí me parece quéeeeeeeee…”), ni bien oí el sintetizador de “MK Ultra” dije “qué trucho”, y lo pasé de largo. Si alguien me quiere explicar que el tema está copado, bienvenido sea, pero prefiero ahorrarme el dolor de cabeza. Ese título, ¿a qué hace referencia? ¿Mortal Kombat Ultra? Entonces, llegando al final del álbum, la banda arranca con “I Belong to You/Mon Cœur S’ouvre à ta Voix” donde el aire de afano es innegable (vaaaaaamos, esa intro es “Blame It On The Boogie” de Jackson 5). Igual, no vaya a ser que Muse haga un tema con onda, así que llegando a los dos minutos aparece un break de piano para que se hagan los dramáticos. Parece que hubieran pensado “OK, ¿qué haría Queen con este tema?”. Merecedor de escalofríos por excelencia.

Al llegar a esta altura (y costó esfuerzo), quien escribe simplemente desea que el disco se hubiera terminado, cosa de hacer una conclusión bonita, darle submit y olvidarse de este álbum para siempre. Pero noooo, Muse decidió que era buena idea hacer una seguidilla de tres temas conceptuales (oh dios…). “Exogenesis: Symphony” es un track largo (serán 13, 14 minutos entre los tres pero se sienten como 30) compuesto por “Overture”, “Cross-Pollination”, y “Redemption”. Overture repite el mismo teclado mientras Bellamy llora, y es imposible no sorprenderse de cómo cuando entran otros instrumentos, el track sigue sin tener nada de movimiento. Ojalá estuviera mintiendo, y exagerando, pero tras escribir esta frase, abrí el tema con un editor de audio, y resulta que una vez que la canción pasa el primer tercio, la onda es un cuadrado grandote, comprimido y saturado. Es una locura que algo tan sobre-producido esté a la vez tan mal producido.

El paso a “Cross Pollination”, que por cierto no pega, da paso a… si, adivinaron, más teclados. Por suerte Bellamy canta más y llora menos. Este track fluye muchísimo mejor que la primer parte (gran cosa), aunque el momento que toda la banda entra (¡a que nadie lo esperaba, eso!) es otro cuadrado azul, pero muchísimo más saturado. Este vómito aural es un ejemplo para cualquier clase de ingeniería en sonido de cómo NO se trabaja. Parece que la banda se dió cuenta de la tortura aural a la que someten al oyente porque tras ese segmento, la banda se calla y deja a Bellamy con su pianito, de nuevo. La parte final se llama “Redemption”, pero realmente uno duda de que pueda redimir algo en absoluto cuando empieza con el pianito en clave de robo a mano armada de Claro de Luna de Beethoven. Las líneas melódicas de violines son de lo más olvidable que la banda haya compuesto, y de nuevo se improvisa un crescendo hasta un cuadrado azul (evidencia al final de la nota), demasiado comprimido. Honestamente, el hilo conductor de estos tres temas conceptuales parece ser lo genérica que suena cada parte: pianito, parte de toda la banda saturada, pianito.

Dejando en claro algo, cuando empecé a escribir este review tenía ganas de tomarme a la banda en serio, y no creo que las otras notas del blog se parezcan a esta, pero la banda logró entregar un trabajo que realmente es un disgusto, patético, blando, genérico y es increíble cómo se las ingenian para estar sobreproducidos y mal producidos a la vez. Seriamente, este disco es candidato a uno de los peores del año, y definitivamente el peor de la carrera de Muse. Atención, fans, si todavía no lo escucharon, tome al álbum con humor, como la banda dándose un gusto de pelotudear un rato, porque si se lo toma en serio, el álbum es uno de los trabajos más lastimeros de la década.

Okey... poco movimiento, y satura un poco... pero estás exagerando

... ¿Qué es ese cuadrado azul lleno de picos?

Sin palabras

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-Federico Lo Giudice

36 chambers“Es así, voy a arrancar de arriba. Inspectah Deck, es… es el chabón que se sienta atrás y te mira. Te engatusa y todo eso, ¿viste? Y ve si te sentás ahí y sabe si estás chamuyando. Y te lleva a la corte, porque es el Inspectah, por eso, y también el Rebel I.N.S., ¿Entendés lo que digo? Y Shallah Raekwon, él el Chef. Te cocina una mierda maravillosa para dejarte la boca babeando en alguna “Oh mierda”. Entonces, entonces tenés al Method Man. Es como, una culada de métodos para la forma en que hago mi mierda.” “Yo te digo, la mía. Básicamente, Method Man es como… armá esa mierda, prendé esa mierda, fumatela. Y Baby U, es un psicopático (sic). Un pensador psicopático. Y entonces tenemos al Ol’ Dirty Bastard. Porque nadie es padre de su estilo, por eso es el Ol’ Dirty Bastard. Ghostface Killah, vos sabés lo que digo. Anda en alguna “ahora me ves, ahora no”. Entendés lo que digo. Y, y el RZA, es el hijo de puta más afilado de todo el Clan. Siempre a punto, afilado como una hoja, con los beats, con las rimas, cualquiera, cualquier DJ.”… ” Y el GZA, el G es solo el Genius. Él… él es la columna vertebral de toda la mierda.” “Se explica sólo, Genius…” “Él es la cabeza, pongamosle así. Nosotros nos formamos como Voltron, y justo resulta que GZA es la cabeza. ¿Entendés lo que te digo?”

Este segmento hablado y transcripto, al final del single “Can It Be All So Simple” es la única introducción que le haría justicia a la dinámica del clan. Wu-Tang Clan, el colectivo rapero más importante de todos los tiempos, empezó su magia con el genial “Enter the Wu-Tang”, con RZA a la cabeza del proceso creativo y producción (habiendoles prometido a los otros integrantes total libertad para trabajar sus proyectos solistas, y que la fama IBA a llegar), y ocho monstruos de la escena disparando las rimas más afiladas de la década. Desde el brillante “Bring Da Ruckus” que abre el disco con una explicación de por qué el Wu-Tang es peligroso, y RZA dispara con su sorprendente tono “Bring da motherfucking ruckus”, se sabe que hay que estar preparado para algo especial. Se pone la atmósfera para el resto del album hasta “Conclusion”, y el clan trabaja sobre beats precisos, palabras de la calle, fragmentos de películas de samurais y mucho, muchísimo código.

“Shame on a nigga” tiene el gancho más pegadizo del disco, bajos con muchísimo movimiento, y el Clan funciona como una única bestia en vez de esfuerzos separados. En el track se mezclan excelentes samples de teclado, se rima “diarrhea” con “gonorrhea”, y el flow es imparable. “Clan In Da Front” cuenta con una intro donde la banda suena casi tribal, para dar paso al arrasador hook de GZA donde el Genio dispara “Clan in da front, let your feet stomp, Niggaz on the left, brag shit to death, Now hoods on the right, wild for the night, Punks in the back, c’mon and attract to…”, segmento al que (rítmicamente) le rendiría homenaje varias veces en su carrera. El clan es frío y preciso al disparar sus rimas, justificando la imágen de los samurais, y esto queda muy bien demostrado en “7th Chamber”, de beat lento y teclado helado.

“Can It Be All So Simple”, no por nada es uno de los simples del album, un homenaje a los viejos tiempos, que concluye con el segmento que abre esta nota, justificando al Clan para siempre. “Da Mistery Of Chess Boxin’” tiene la personalidad de RZA emanando en cada sample, mostrando que es uno de los productores con el estilo más personal que haya aparecido en el mainstream, mientras que Ol’ Dirty Bastard se roba el tema con su verso, rematado a la perfección por el coro de Method Man. “Wu-Tang Clan Ain’t Nuthin’ Ta F’ Wit” vuelve a subir el nivel de agresividad gracias al gancho de RZA, y deja en claro que con el Wu-Tang no se jode.

Algo que sorprende del Clan es que más allá de la toma casi paródica, con imágenes de samurais y códigos callejeros, y charlas sobre drogas, tienen un lugar para la introspección y reflexión en “C.R.E.A.M.” (“Cash rules everything around me”, AKA, “La guita reina todo alrededor mio”). La base es simplemente la perfección convertida en sonido, y es el momento donde Inspectah Deck demuestra de qué es capaz (tristemente uno de los pocos momentos en los que genuinamente se lo reconoce, ya que su carrera solista es una de las mejores del clan). El trabajo de Raekwon, el chef, y el gancho de Method Man vuelven al tema una fortaleza impenetrable, sin puntos débiles. “Method Man” es prácticamente un track solista, de no ser por el segmento del Genius, donde retoman un poco el humor y se rien de lo comercial que resulta el rap convencional.

Mientras que “Protect Ya’ Neck” vuelve sobre las temáticas de la calle, y lo frío que es el clan a la hora de disparar sus precisas rimas, “Tearz” usa un gancho sampleado bien soul para contrastar con lo moderno que suena el rap. Es genial el trabajo de Ghostface Killah en el segundo verso dando paso al gancho final. “Wu-Tang: 7th Chamber Part II” es un excelente reprise donde brilla el bajo, y la repetición del coro de GZA se vuelve un mantra amenazante que no haría sino infundar terror a todos los enemigos del Clan. Este es el final “real” del disco, si bien hay un remix de “Method Man” y un “Conclusion” que hacen de final simbólico, como para ponerle la cereza al postre, que no desentonan para nada.

Wu-Tang Clan dieron, a fuerza de talento y química un album que es de los grandes albumes de rap de todos los tiempos, y uno de los esfuerzos más personales de cualquier género. La banda, si bien es calculadora, y agresiva, y fría no por eso suena distante, sino que la intensidad es el gran punto a favor del disco. 36 Chambers son 9 corazones latiendo al ritmo de un único beat, resaltando los ataques en forma de rimas de 9 de los poetas urbanos más talentosos de la historia. ¿Entendés lo que te digo?

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Rating Total: 10/10

-Federico Lo Giudice

Polvo_InPrism_Package Polvo es uno de los grandes grupos del math rock / inde noventoso, que junto a bestias como Slint, Chavez, o Rodan dejaron algunos de los mejores albumes de la década. Tras algunos años de hiatus, y en medio de esta época de reuniones de grupos noventosos (los citados Slint hace unos años, Pixies, Pavement o My Bloody Valentine), era cuestión de tiempo ántes de que los muchachos de Polvo recibieran su segunda oportunidad. Lo interesante de esta reunión en particular, sin embargo, es que se trata de un regreso completo, con nuevo album incluido, el “In Prism” que hoy nos ocupa.

“In Prism” es un disco donde Polvo aún suena como Polvo, pero el math se cruza mucho con indie moderno, y a la vez con rock clásico de los 60-70’s, dandole al album un toque de madurez, a la vez que se respetan sus influencias y de donde vienen. Da gusto escuchar que la banda no se desconoce pero que a la vez pueden darle una vuelta de tuerca más a su trabajo y sonido de siempre.

“Right the Relation” es el track que abre el disco, y la mejor explicación de como es que funciona el album, qué atmosfera tiene, y para donde va la banda. El track está plagado de riffs que remiten tanto a Black Sabbath como al math de los 90’s, con compases poco convencionales pero guitarras que no decepcionan al que busque energía rockera. La voz hace un genial trabajo elevandose sobre los riffs y aportando juegos que realmente vuelven al tema algo especial. “D.C. Trails” es otro gran track que deja ver el costado más psicodélico del grupo, expandiendo pasajes y aportando una variedad que funciona muy bien en contraposición con el track altamente climático. Es cuando exploran estos segmentos que el album mejor funciona (ver “Dream Residue/Work”, o “City Birds”), aunque tampoco molesta la potencia de las guitarras en “Beggar’s Bowl”.

El album, si bien es una sucesión de tracks interesantes, puede hacerse monotono al no contar con las explosiones que caracterizaban a la banda en “Today’s Active Lifestyles”, indudablemente su mejor disco. “Lucia” o “The Pedlar”, si bien son tracks decentes, decepcionan un poco al quedarse en ese nivel, más viendo que incluso en este mismo disco hicieron temas que funcionan muchisimo mejor (nuevo énfasis en lo bien que está “Right the relation” y “D.C. Trails”). Lo bueno es que el disco siempre se mantiene al menos agradable, hasta concluir con “A Link In The Chain”, uno de los tracks más progresivos que la banda haya escrito. Hay pasajes que podrían haber salido de Loveless de My Bloody Valentine, contrapuesto con riffs clásicos y juegos de guitarra haciendo una mezcla encantadora.

“In Prism” definitivamente no es el mejor album de Polvo, si bien es un más que aceptable regreso a la escena, una colección de tracks que tanto fans como no fans pueden apreciar y una muestra indudable de que la banda todavía se entiende y tiene cosas para decir y demostrar. El album definitivamente justifica la reunión y da a pensar que quizás esto no solo se trate de ver cuanto dinero le pueden sacar a los fans, sino de presentar un producto artístico genuino a la altura de sus capacidades.

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Rating Total: 7.6/10

-Federico Lo Giudice

battles_mirrored El Math-Rock, desde siempre, pareció vivir a la sombra de su “primo”, el post-rock. Habiendo tan pocas bandas que se dediquen a la exploración de riffs angulares y compases poco convencionales, lo más clásico es dedicarse a la exploración de ambientes, lo cuál terminó en una sobrecarga del género donde la mayoría de las bandas suenan poco inspiradas, y sobre todo, agotadas (pensar en Explosions In The Sky, o God Is An Astronaut). Retomando las ganas de experimentar y probar cosas, el 2007 vió la llegada de Battles, grupo de math con un eje casi bailable que demostraba por qué el math-rock era tan buena idea en primer lugar.

Construida como una super banda (hay miembros de Lynx, Don Caballero, Helmet) más Tyondai Braxton (hijo del compositor Anthony Braxton), Battles cuenta con un sonido denso, que hace temblar la tierra como pasos de dinosaurio. La creación de ambientes juega un rol importante pero queda bien detrás de los riffs, acelerados y melódicos, que hacen de corazón de cada tema. Este primer LP es una buena sucesión de grandes tracks, con toda la solidez que le faltó a sus EP’s y previos esfuerzos.

Cuando el album arranca con “Race In” se nota que el foco no está puesto (de modo tradicional, al menos) en ningún instrumento, siendo que los músicos pasan de guitarras a teclados a bajos dejando samples sonando, haciendo que sorprenda saber que la banda está integrada sólo por cuatro músicos. Las canciones, a pesar del ambiente espeso en texturas, cuentan con melodías muy sencillas de digerir, y esto queda clarísimo en el gancho de “Race In” o “Tonto” que enamoran a primer escucha. Sin embargo el track que hace el mejor trabajo en esto es el brillante primer single, “Atlas”. El track genera el peso del mundo sobre los hombros del gigante griego, tensionando y liberando en explosiones poderosisimas que hacen que el track vaya desde la pista de baile al pogo en casi nada. Battles son los reyes del movimiento y dinámica del math moderno.

“Tij” y “Ddiamondd” traen un math algo más tradicional a la mezcla levantando los BPM, y haciendo tracks que por ahí no son tan entradores pero aportan buenas dosis de variedad al disco. “Mirrored”, de todas formas, da la impresión de perder un poco de potencia al entrar en su segunda mitad, que ni de casualidad es tan fuerte como la primera, donde cada track es absolutamente único y encantador. Esta segunda mitad solo cumple y rellena, en comparación, aunque se trata de un esfuerzo decente, en especial el cierre con “Race Out”, un reprise del primer track del disco que funciona muy bien.

“Mirrored” muestra un costado mucho más accesible de Battles que sus previos EP’s (B y C), que funciona muy bien. Lo que los hacía únicos de estos EP’s sigue estando ahí, pero el eje pop y bailable realmente vuelve a la mezcla única, con un sonido propio y diferente, lleno de personalidad, lo cuál es envidiable para una banda modelo 2000. Si la segunda mitad del disco estuviera a la altura de la primera, este disco sería histórico. Encontrar ese perfecto término medio entre ganchos perfectos y math pesado es el combo ganador de Battles, y donde está su mayor fortaleza. Genera gran curiosidad saber si es esta la dirección que van a seguir de acá en más. Si pueden perfeccionar su formula, el segundo disco será imparable.

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Rating Total: 8.5/10

-Federico Lo Giudice

27zf7m0El Wu-Tang Clan funciona como un colectivo de raperos que agrupa a 9 (y a veces más) de los raperos más pesados, poderosos, y agresivos del mainstream. Casi siempre bajo la producción de RZA, el trabajo del grupo es coherente, y consistentemente bueno, mezclando sonidos de películas de artes marciales con estética de ghetto. Lo más interesante es que a pesar de la solidez del grupo, cada uno de los integrantes, con mayor o menor éxito ha presentado sus trabajos solistas, y cuenta con una carrera por separado.

Raekwon, “el chef”, es el que más recientemente presentó un trabajo solista, en este caso su cuarto album, continuación del primero (qué complicado), “Only Built 4 Cuban Linx”. Esta segunda parte, lanzada a 14 años de la original, cuenta con presencias de casi todos los miembros del clan, y un equipo de productores realmente envidiable. Los dos más importantes son el clásico RZA, y la sorpresa principal, Dr. Dre (una especie de rey Midas del rap). Otra gente involucrada fue J. Dilla, The Alchemist o Pete Rock, pero lo mejor es tener a todos los grandes nombres del Wu Tang trabajando juntos en una producción más cruda y agresiva que el último trabajo colectivo, 8 Diagrams.

La introducción al disco la hacen el Chef con Papa Wu, y lo que primero se nota es que el clima de kung fu sigue ahí, refiriendo a los aclamados 36 chambers. El resto del clan se une en “House Of Flying Daggers”, clarísima referencia al clásico “Clan In Da Front”, con GZA aportando el coro homenaje, afilado como nunca. Igual que en Only Built 4 Cuban Linx 1, y jugando un papel casi tan importante como el del propio Raekwon, está Ghostface Killah, otro de los Wu Tang. Algunos de los tracks donde más destaca su magia es en “Cold Outside”, “Penitentiary”, “Mean Streets” o “New Wu”, algunos de los mejores tracks del album. Estos tracks, por cierto, son tantos, que incluso aparece en la portada del disco junto a Raekwon.

“Black Mozart” es uno de los tracks más remarcables del disco por su gancho invencible, y por la química de RZA y Raekwon, quienes hasta poco antes de terminar el disco estaban enemistados, y se notan las chispas. Sin embargo, el mejor track del cd es indudablemente “About Me”, con fills de piano con olor a RZA por todos lados, y las mejores rimas del disco, lleno de ganchos e irresistible con su paso lento y arrasador. Al momento de cerrar el disco, suena “Kiss The Ring” con su clima épico de soundtrack, y queda claro que se escuchó un album especial y diferente.

Raekwon se consolida con OB4CL2 como un rapero sólido, con 4 albumes genuinos y efectivos, y demuestra por qué es de las piezas claves del Wu Tang, que su lugar no es herencia sino que se lo ganó solo a fuerza de talento y carisma. Esta segunda parte de Cuban Linx posiblemente sea el mejor trabajo solista de un miembro de WTC desde “Liquid Swords” de GZA (aunque lo de “solista” es debatible si casi todo el resto de WTC hace cameos en casi todos los temas). Lo mejor del disco es como levanta la barra de calidad y desafía al resto de su grupo a intentar alcanzarlo o superarlo, lo cuál es una gran movida considerando lo tranquilos que estuvieron ultimamente. OB4CL2 es justamente la sacudida que WTC, y el mundo del rap necesitaba.

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Rating Total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

QOTSA_eravulgarisHace tiempo se subió al blog el segundo album de Queens of The Stone Age, Rated R, y se lo aclamó como uno de los grandes discos de la década, por lo que vamos a asumir que la banda de Josh Homme no necesita presentación. Lo que sí que capaz es novedad, es que el nombre de Homme viene generando mucho ruido gracias a su más reciente proyecto paralelo (“Them Crooked Vultures”) junto a Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters, QOTSA en SFTD), y John Paul Jones (Led Zeppelin y extensa carrera solista). Siendo que la banda va a dar que hablar, para ir calentando motores decidimos subir este último esfuerzo de Homme, de hace ya dos años.

Era Vulgaris encuentra a QOTSA en su momento de mayor debilidad, habiendo lanzado poco antes Lullabies to Paralyze, posiblemente su peor disco hasta la fecha, no teniendo un bajista fijo desde la partida de Oliveri, y tomando cada vez más distancia con Lanegan, más concentrado en su trabajo solista que en aportar su magia. EV era el disco que se suponía debía devolver a QOTSA el brillo perdido, gracias a su nueva formación, y una toma diferente, menos volatil al no estar presente Oliveri, pero más oscuro y con un eje de sensualidad del que hablaba Homme en entrevistas de esa época.

Cuando el album abre con “Turning Out The Screw”, sorprenden los sintetizadores más por la novedad que por lo que tocan, y las melodías. Es un track interesante que intenta poner el ánimo para el resto del album, con el problema de que falla miserablemente, quedando como una cuasi-aislada gema. “Sick, sick, sick”, elegido como primer single del disco, es uno de los temas más convencionales y mediocres que haya compuesto QOTSA, rompiendo con la tradición de brutales segundos temas en cada cd (Avon, Lost Art Of Keeping a Secret, No One Knows, o Medication), y entregando un tema totalmente drenado de ideas, hecho para intentar complacer a los fans que buscan algo de distorsión en el disco. Mucho más inspirado es “I’m Designer”, típico track “experimental” de QOTSA, con un riff que se esparce por todo el tema hasta explotar en el coro más pegadizo del disco.

“Into The Hollow” es el típico track QOTSA de los últimos dos discos, no está mal pero no va a ningún lado y no aporta más que algún gancho. “Misfit Love” sigue más la onda de “Turning out the screw”, pero el track carece totalmente de movimiento, siendo una ola de monotonía desprovista de matices o cualquier cosa que la pueda hacer interesante. El disco retoma un poco de variedad al llegar a “Make it wit chu”, track que los fans ya habían oído en el dvd en vivo de la banda, y en el cd de “Desert Sessions”, presente aquí en la versión más blanda y poco inspirada que hayan podido interpretar. De todas formas, se agradece por las gotas de variedad. El siguiente track es el segundo simple “3’s & 7’s” donde la banda se permite un poco jugar con los ritmos. Instrumentalmente es interesante, pero es un problema que eso sea todo lo que la banda aporta.

“Suture Up Your Future” es indefendible, uno de los tracks más mediocres que la banda haya compuesto, sacandolos de la liga de las grandes bandas del 2000 y reduciendolos a “buena opción ante Nickelback o Creed”. Del mismo modo, “River in the road” parece un b-side de Songs For The Deaf, pero sin Grohl ni Oliveri para aportar pasión y energía. Poco interesante y repetitivo. El disco sigue con poco movimiento para el cierre, con “Running Joke” ubicado al final, y dandole el moño a un album olvidable con un track genuinamente descartable, con pocos matices y con la única diferencia notable de que el tema casi no tiene batería.

“Era Vulgaris”, en vez de devolver a los Queens Of The Stone Age el título de una de las bandas más innovadoras del mainstream, los consolida como rock de guitarras complaciente y poco inspirado, donde el ego de Homme vale más que los geniales músicos que lo acompañan en la banda. Pero no es raro que eso pase, siendo que el trabajo compositivo de los otros (especialmente el guitarrista Troy Van Leeuwen, quien ya demostró que es un mediocre compositor con su blandísimo proyecto “Enemy”) no aporta tampoco la gran cosa. Básicamente, Era Vulgaris es la suma de todos los errores que la banda cometió en sus anteriores discos sumados: no hay Nick Oliveri, ni Dave Grohl y sólo un track de Lanegan, y la tarea compositiva está centrada en una sóla persona en vez de ser un esfuerzo colectivo. El ego de Homme subido a una montaña dirigiendo desde arriba como si con eso alcanzase para sacudir el planeta.

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Rating Total: 2.4/10

-Federico Lo Giudice

3771865613_60fb90e090 En un año sorprendentemente tranquilo para Boris y Torche, sin lanzar albumes completos ni nada (rarísimo para los standards de las bandas de esta “escena”), aparece este EP de sólo dos temas. Y hay buenas noticias y no tan buenas: las buenas son que son dos de las mejores bandas, más desafiantes y experimentales del género (Boris en particular). Lo malo es que estos tracks en particular no sorprenden la gran cosa.

El Split abre con Torche interpretando “King Beef”, un track de stoner rock, pesado, potente, pero que no aporta demasiadas sorpresas más allá de un clima altamente interesante y un buen uso de dinámicas. La banda suena poderosísima, pero el tema prácticamente parece sacado de un manual. Es destacable el trabajo en la sección media/final del track, especialmente en la batería.

El track de Boris, por otro lado, tiene un ambiente totalmente diferente. Diferente incluso a los propios Boris, lo cuál, por irónico que suene, no sorprende a nadie. La canción, pesadísima tiene dejos y matices bien melódicos (casi pop para los standards de Boris) que dan paso a disonancias sin darle tiempo al oyente de verlas venir. El track es absolutamente impredecible, pero no parece cohesivo, ni ir a ningún lado.  Como si la banda intentara ser rara en vez de ser rara, dando por efecto un track que no está mal, pero no suena del todo honesto en comparación a sus horas más inspiradas.

“Chapter Ahead Being Fake” no es un punto de inflexión en la historia de ninguna de las dos bandas (de hecho, los split EPs, historicamente presentan tracks que son con suerte b-sides, en la mayoría de los casos), pero no deja de ser un poco decepcionante que dos bandas que destacan tanto por su creatividad, espontaneidad y capacidad para sorprender se dediquen a “cumplir horario”.

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Rating Total: 5.8/10

-Federico Lo Giudice

IWThe Dillinger Escape Plan son una banda pionera del mathcore (la versión más pesada y por lo alto del math-rock), con varios albumes renombrados, y uno de los sonidos más particulares y únicos de la década. Tras geniales trabajos entre los que destacan “Irony Is A Dead Scene” con Mike Patton como vocalista, y el brutal “Miss Machine”, la banda entrega su tercer album, este Ire Works.

“Ire Works” es el disco más exitoso de TDEP, y no es así porque sí. La banda suena más despierta, sólida y concentrada que nunca. Muchos de los fanáticos de la primer época acusan a la banda de haber perdido algo de la espontaneidad de “Calculating Infinity”, donde cada segundo podía ser el último del disco, pero algo de esto se encuentra diluído en Ire Works en favor de canciones más redondas, e incluso temas con potencial para radio, sin dejar de lado la abrasividad que los caracteriza.

TDEP no piden permiso antes de hechar abajo la puerta de tu casa con “Fix Your Face”, donde cada momento parece más explosivo que el anterior, y los riffs se vuelven absolutamente impredecibles, y hasta se cruzan un par de breaks jazzeros en medio del caos de las distorsiones. En este mismo espiritu, “Lurch” juega con las dinámicas y las voces en un ejercicio liberador y brutal. Uno de los singles de Ire Works fue “Black Bubblegum”, tercer track del disco. Este tema tiene aura a la Faith No More, y podría haber sido un tema de Angel Dust sin demasiado problema. El tema, efectivamente, es pegadizo a lo Bubblegum, con un coro para el pogo, programaciones que enriquecen el tema, versos que contienen poder y pasajes donde la banda se libera destruyendo todo a su paso. Los delivery del verso “I had gotten frozen by the way that you walked, by the love that you gave, by that look on your face, It’s a coverup, I know everything” son absolutamente brutales, y el momento donde la banda baja los decibeles antes de liberar el coro final no se merecen menos que un aplauso parado.

TDEP dejan salir algo de su lado más experimental en “Sick On Sunday”, donde la voz tiene uno de los deliverys más melódicos del disco. “When Acting As A Particle” y “When Acting As A Wave” son dos instrumentales cortos dedicados más a climatizar que a entregar canciones, y entorpecen poco el flow de canciones ganadoras del disco si bien colabora al ambiente. El album deriva un poco entre canciones estilo “Calculating Infinity”, que parecen más hechas para complacer a los vieos fans que por ser parte integral del disco, hasta que llegan a lo que fue el primer single de Ire Works. “Milk Lizard” es la fusión perfecta del viejo y nuevo TDEP, con dinámicas que hacen a la canción parecer construida sobre explosiones nucleares, y sonidos absolutamente únicos (¡se escuchan vientos redondeando las lineas de cada verso!).  La imágen que genera la banda con el tema es arrasadora y directa, y rara vez se escucha en metal una furia así de honesta. Absolutamente imparable.

“Party Smasher” y “Horse Hunter” (donde participa el vocalista de Mastodon) suenan de nuevo a TDEP clásico, pero esta vez funcionando mucho mejor que en el primer segmento del disco y mezclando con maestría pasajes de tonos jazzeros y dinámicas que le dan a los temas una sensación irresistible de movimiento. Uno de los temas más experimentales del disco es “Dead as History” donde la banda explora que tan pesada puede sonar en tempos más bajos. Se escuchan guitarras acústicas sobre las que luego se superponen eléctricas. Esto es exactamente lo contrario a una “power ballad”, donde la banda no se deja caer en clichés en ningún momento. En similar espiritú, pero funcionando incluso mejor, el track que cierra el album (“Mouth of ghosts”) se construye sobre una base de piano donde la banda lo intenta todo. Es un tema raro para los standards de TDEP, siendo que no se escucha distorsión hasta el último minuto y pico de tema (y el track dura casi 7). La banda trabaja más matices jazzeros hasta explotar en una orgía final de distorsión y, posiblemente, las líneas más gancheras del disco hasta concluir con ESE ultimo grito y esa nota en fade que dejan en claro que se acaba de escuchar algo épico.

Ire Works es un gran disco donde TDEP se vuelven más personales que nunca, y el efecto es un album casi sin puntos flojos, con la banda afiladísima y dando siempre respuestas que convencen. Al escucharlo, la banda puede sonar un poco exagerada (¿de verdad están TAAAN enojados?), pero por otro lado, ese es el appeal que tienen: inmediatos, sin vueltas, y demoledores. Lo único que le juega en contra al disco es que da la sensación de ser una bisagra entre todo lo que hicieron antes, y lo que vayan a hacer después, y da una terrible curiosidad por saber como va a funcionar su próximo trabajo, si van a encontrar el equilibrio justo entre los ganchos más efectivos del planeta, y algunos de los riffs más memorables de la década. Felicitaciones por un trabajo bien hecho, TDEP.

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Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

434711169cfbc9434c3277e22ed040f412ec94b Una de las primeras sorpresas del nuevo milenio fue el rápido ascenso del indie y de gente que sin contrato, o de discográficas menores, se las ingeniaba para hacer muchisimo ruido. Algunos de los grandes albumes de los últimos años ni siquiera cuentan con singles altamente reconocidos, sin embargo, es notable el fanatismo que despiertan estos grupos en la red. Grandes ejemplos de esto, y como internet ha hecho gigantes a gente que por ahí no hubieran tenido la chance sin este impulso son The Flaming Lips, …And You Will Know Us By The Trail Of Dead, y quien hoy nos ocupa, los queridos Modest Mouse.

Tras un genial “Moon And Antartica”, un par de albumes, y un simple con alta rotación (“Float On”), Modest Mouse vuelven a la carga con este EP de 8 temas, “No One’s First And You’re Next”. Y la principal diferencia es que gracias a los años que pasaron, ahora este tipo de temas tiene chances de aparecer en peliculas, de ser un hit en la radio, o de llenarse de oro. Siguen siendo chicos indie sensibles que cantan rock sobre guitarras, eso no cambió, pero este nuevo set de temas se lo siente bastante más acelerado y menos ambiental que sus anteriores producciones.

El Modest Mouse de siempre sigue ahí, y se nota en tracks como “Satellite Skin” o “Autumn Beds”, que recuerdan mucho a la sección media de “Moon and Antartica”, por ser más melódicas y con un aire pop bastante tradicional. Si se busca el Modest Mouse clásico, ahí está. También hay momentos más psicodelicos, que son de lo mejor del EP, queda clarísimo en “The Wale Song”, y su caótica guitarra, o “King Rat” con la inspirada sección de vientos y su estilo big band. Las guitarras más fuertes se escuchan en “I’ve got it all (most)” y, especialmente, en “Guilty Cocker Spaniels”, que demuestra que siguen siendo parte del sonido indie moderno que ayudaron a construir.

“No One’s First And You’re Next” es un trabajo decente, que demuestra que la banda cumple en lo que hace, pero se complica quitarse la idea de que necesitan una urgente renovación, ya que a pesar de un par de tracks diferentes, se trata de un EP seguro, sin nada de riesgo que da a los fans exactamente lo que esperan. Si alguien está decepcionado o no con este disco, dependerá de cada uno. El disco cumple, pero a veces eso no es suficiente.

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Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 7.2/10

-Federico Lo Giudice

deerhoof_friend Deerhoof es un trío de indie, y ahí se acaban las convencionalidades. El trío no respeta nada a la hora de hacer música haciendo de lo impredecible su leiv motiv, y saltando de lineas gancheras pop sobre bases de batería a momentos de punk rock a teclados en cuestión de dos compases de un modo único, inimitable, y sobre todo, fresco. Y este disco en particular, manteniendo mucha de la experimentación de sus anteriores trabajos, se las ingenia para ser el más ganchero de toda la carrera de la banda.

Cuando el disco abre con “The Perfect Me”, es complicado no preguntarse qué es lo que tiene de especial el rock de The White Stripes. Deerhoof simplemente arrasa en un track demolador donde la poco convencional voz de Satomi Matsuzaki entrega lineas gancheras sobre poderosísimas guitarras. “+81″ es lejos el mejor track del disco, y una muestra de qué se trata Deerhoof, indie rock no tradicional absolutamente inimitable y creativo, donde el modo en que se entregan las líneas lo es todo. Las transiciones son una genialidad absoluta dandole a la canción un flow perfecto donde las palabras hacen magia rítmica sin siquiera parecerse a un rap.

“Believe ESP” hubiera sido un single gigante de haber contado con un video y rotación, gracias a su percusión poco convencional y ganchos irresistibles. El momento que Matsuzaki entrega su “paranoia boogie oogie, come to ooze” es una de las genialidades melódicas de la década, mientras que el trabajo de Dietrich y Saunier (Guitarra y batería) en el break es exquisito. Desafortunadamente, tras este track, el album pierde un poco de potencia, cuando la banda entra en canciones menos explosivas. Siguen siendo grandes tracks, pero ya no parece una situación de “todo o nada” como los primeros tracks. El coro de “Choco Fight”, sin embargo, es algo mágico.

Tras unos tracks donde la banda deriva entre lineas gancheras y momentos no tan especiales, la inspiración vuelve para “Kidz Are So Small”, mucho más en el espiritu de los primeros tracks. El juego de melodías es realmente ingenioso, y las líneas, adorables. Es uno de los tracks más poderosos del disco, y ni siquiera se escucha una guitarra. Inspiradísimo. “Matchbook Seeks Maniac” es otro gran track, al estilo de “Choco Fight”, donde las transiciones y delivery de las líneas hacen una magia muy especial, grabandose a primer escucha. La línea “He was funny and fine sweet sweet good boy, said he liked me like power” simplemente vale el tema. En oposición a los primeros 9 tracks, de cerca de 2-3 minutos de duración cada uno, “Look Away” es una experimentación de 11 minutos donde Deerhoof le da a los que extrañan sus primeros trabajos exactamente lo que quieren oir, en un track que no desentonaría de ningún modo en “Milkman”.

Friend Opportunity es un disco diferente para Deerhoof, con un acercamiento al pop y al rock que lo hace muy especial, a la vez que se trata del disco más accesible de la banda. El principio/final y medio del album desentonan un poco, pero hacen a una escucha variada, y rica en matices que garantiza que, aunque sea, uno de los dos costados (o los dos) tienen que gustar. Deerhoof se pregunta, si les gustan las guitarras poderosas, o sensibilidad pop, ¿por qué no todo a la vez?

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Rating Total: 8.9/10

-Federico Lo Giudice