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Monthly Archives: marzo 2009

majin-bu

Majin Bu quizás suenen a ilustres desconocidos con un gran nombre (homenaje al villano dragonballero por excelencia), pero para quién conozca la movida rockera del sur de Argentina, acá van algunas referencias: estos chicos son de Bariloche, y en sus credenciales tienen haber ganado el 1er lugar en ideas circular (concurso de bandas de la patagonia) y haber quedado enttre los 12 mejores del Vans Rock & Ramp de Argentina.

Esta primer grabación corresponde a un show de principios del 2008, en el pub Interview de Bariloche. En esta, la banda muestra sus composiciones en estilo punk rock con reminiscencias a los grupos de finales de los 80 (Fugazi o Husker Du de la época “new day rising”, particularmente, vienen a la mente), pero con el interesante agregado de una voz principal femenina que canta en inglés, que le da algunos ingredientes que recuerdan a Yeah Yeah Yeahs, L7, o un giro popero a lo Paramore.

La grabación desgraciadamente no contiene numeros de track por lo que el orden de los temas es inciertos y es complicado hablar del flow del album en sí. Lo que es evidente, la banda comenzó el show con “In Flames”, donde el baterista prepara al oyente para lo que sigue. Las capas de feedback hacen efecto de crescendom y le dan la bienvenida a una canción efectista, pero llena de energía.Las estructuras son tradicionales del pop-rock, con versos calmos y coros más arriba. La banda no es sutil en la entrega, pero si es constante.

Otro de los grandes tracks es “She Ran Away”, donde la banda juega mucho más con la rítmica, escapando del tradicionalismo del punk, muy potente.Muchos de los tracks tienen el defecto de hacerse similares entre sí, de parecer estructuras incompletas sobre las cuáles sería interesante escuchar más juegos de guitarra o de voces (evidentemente, los guitarristas son buenos, y la vocalista aún mejor). La excepción es “Beats”, cuyos versos cuentan con el mejor arreglo del disco. La banda juega mucho más con las dinámicas, las calmas y las explosiones. Muy inspirado.

La canción que merece un punto aparte es Flower Powder, donde la banda parece emocionarse en vez de sólo querer transmitir energía. La canción, que trata temáticas de muerte, y extrañamiento mantiene una sorprendente calma en la melodía vocal de los versos sobre un aceleradísimo beat que desembocan en una sección media donde la banda chorrea potencial y grita que lo mejor está por venir.

Majin Bu se describe en su myspace como una banda con intención de crecer, y si algunas de las canciones son indicación de direcciones que pueda tomar la banda en un futuro, se merece que les presten atención. La agrupación tiene los ingredientes correctos, pero definitivamente falta mezclar más y terminar de encontrar esas cosas que hacen que las bandas suenen diferentes. Mientras tanto, acá está su dosis punk contagioso para skaters del sur.

La gente de Majin Bu en la web:
Myspace
Fotolog

Link de descarga: Mediafire
Rating total: 6.6/10

-Federico Lo Giudice

Después de 4 años desde su debut “The Best Party Ever”, el dúo de Boy Least Likely To vuelve con otro disco twee pop tan adorable como el anterior, lleno de melodías primaverales con toques melancólicos, y ofrecen mucho mas que las típicas banditas británicas de pop. Para definir su estilo, los dos cerebros atrás de la banda eligieron el nombre “Country Disco”, y en este álbum, incluso mas que en el anterior, se nota el porque de esta elección, mas que nada la parte Disco, con la adición de trompetas y otros instrumentos de viento. Todos los condimentos que hacían a TBPE están también acá.

En “Saddle Up”, el primer tema, usan la misma formula que en el tema que también abría su disco anterior, “Be Gentle With Me”, pero con buenos resultados. En el coro nos encontramos con un “I just know that there’s a bit scary world out there just waiting for me”, que constituye una de las cuantas frases infantilisticas que hacen a la banda, y a la que los fanáticos de su primer álbum están acostumbrados y esperaban ansiosamente.

“When Life Gives Me Lemon I Make Lemonade” es una de las canciones en las que realmente te invocan a un recreo de primaria y te dan ganas de bailar, este tema es uno de los que le da esa onda de día soleado de primavera junto a “Saddle Up”. En “The Boy With Two Hearts”, el sentimiento de la canción se pierde debido a la producción, que si bien funciona tan bien en otros temas, acá simplemente todo lo que esta sucediendo en un momento determinado llega a ser demasiado y se vuelve caótica. “The Nature Of The Boy Least Likely To” vendria a ser el “The Battle Of The Boy Least Likely To” de este disco, una canción ubicada casi al final, en el que se deja de lado toda la euforia, y surge un tema folk melancólico. Es un cambio de ritmo bienvenido después del jovial y divertido “Every Goliath Has Its David”.

Seria difícil de imaginar otra banda tratando de imitar el sonido tan único y sincero de esta banda, con el banjo tocando sobre los ritmos de la guitarra acústica y los sintetizadores. Si los Sugus fueran música, serían canciones de The Boy Least Likely To.

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Rating total: 8.0/10

-Mauro Otonelli

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Nirvana, la banda escencial del rock alternativo de los ’90 logró a partir del éxito de su clásico Nevermind de 1991, la exposición masiva de un sonido que venía funcionando desde mediados de los ochenta, y a la vez, de un montón de bandas, algunas más inspiradas que otras, que pertenecían a estas corrientes.

De la misma manera que el público empezó a interesarse por bandas que formaron el sonido de nirvana como The Pixies, Fang o Mudhoney, el éxito de los de Cobain permitió que salgan a la luz bandas que se colgaban de la comercialización de este nuevo sonido como Candlebox, Seven Mary Three, y etcéteras genéricos. En un intento desesperado por diferenciarse, y acusar a la comercialización del rock alternativo del cuál los medios nombraban a Nirvana la punta de lanza, la banda elige volver su sonido más abrasivo, complejizar sus composiciones, e ir dejando paulatinamente el costado más punk de la banda para experimentar con algo de noise, al estilo Sonic Youth, sus compañeros de gira en 1991. El resultado de este esfuerzo se titula In Utero.

In Utero arranca inspirado con “Serve the Servants”, y la guitarra haciendo riffs llenos de acóples, tendencia que se mantiene en todo el disco (sonando increíble, gracias a la magia de Albini, el ingeniero de grabación). La banda está llena de energía, y la batería de Grohl se encuentra bien al frente. Ejemplo por excelencia de esto es “scentless apprentice”, el único track firmado por los tres integrantes de la banda, con su ya clásico beat imitado hasta el hartazgo por cualquier baterista amateur. El tercer track del disco, “heart-shaped box”, es una de las composiciónes más complejas de Cobain, y a la vez, de las más melódicas. Uno de los primeros intentos de usar afinaciones alternativas para la banda. Si el disco hubiera mantenido este nivel durante los otros 9 tracks, posiblemente se hubiera tratado de uno de los mejores albumes de la historia.

Justo cuando Nirvana parece estar despachando el mejor album de su carrera, con tracks invencibles, de repente llega el cuarto track, “rape me”. El patrón rítmico le sonará conocido a cualquiera con un oído, es sólo nirvana tratando de parecerse a nirvana. La banda parece volver a su forma con “Frances Farmer…” sólo para volver a tropezar con “dumb”, una baladita bastante insulsa, cuyo mayor atractivo es el uso de un cello para acompañar. El disco continúa con “Very Ape”, según las leyendas, basada en el riff de “Kanishka” de los brujos. Interesante para la anecdota, pero no es mucho más que una canción rockerita.

Tras este débil tercio de disco, la banda espabila para despacharse con las que quizás sean las mejores composiciones de su carrera, dando una muestra de qué es lo que hacía a nirvana tan especial, esa furia totalmente creíble y natural contrapuesta con un sentido de la melodía afiladísimo, cortesía de la voz rasposa de Cobain. “Milk it” es la composición más compleja del catálogo de la banda, con sus riffs furiosos, y su calma diabólica. “Pennyroyal tea”, el track siguiente, quizás desentone un poco por tener esa vibra a “Nevermind”, pero no por eso deja de ser una gran canción, con un coro increíblemente potente.

A continuación suena “Radio Friendly Unit Shifter”, posiblemente el mejor track del disco, con experimentos de noise, capas de feedback, críticas a los medios que los convirtieron en super-estrellas, sarcásmo, y una de las mejores explosiones de todos los tiempos. Absolutamente brillante. Para el final, tras el punk efectista de “Tourette’s”, la banda dispara con otra balada, esta vez mucho más inspirada, “No Apologies”. La versión de la canción en el disco no es mala, pero tras escucharla en el disco unplugged, simplemente suena insulsa. Sin embargo, la melodía, el riff y la voz de Cobain son invencibles.

En conclusión, In Utero es el disco de Nirvana donde la banda suena más inspirada, creativa e innovadora. Este es el disco que los confirma y vuelve merecedores de todas las cosas buenas que se han dicho de ellos. Sin embargo, por un par de torpezas y malas elecciones de canciones (algunos b-sides, rarezas e inéditas eran mucho mejor opción, especialmente “Sappy” u “Old Age”), el disco tiene un flow torpe, que no termina de funcionar del todo, especialmente al medio. Salvo estos errores, la grandeza de las canciones está ahí, y el delivery de la banda es excelente. Quizás no sean los salvadores del rock que la prensa asume, pero si son una banda capaz de canciones brillantes, y una gran personalidad. Hubiera sido interesante un disco más para evaluar si se trató de una genialidad real o una cuestión de suerte.

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Rating total: 8.4/10

-Federico Lo Giudice

wtam En los tiempos que corren, con internet a toda velocidad, y miles de sitios y medios gritandote en el oído qué escuchar, es realmente meritorio cuando una banda se carga el mundo en los hombros, y simplemente lo toma todo por asalto. Denle la bienvenida al que posiblemente sea el disco indie del 2009, “Why there are mountains”, debut de los Cymbals Eat Guitars. La banda, formada en el 2005 en la ciudad de New York aparece ahora de repente con su primer disco, absolutamente independiente y auto-producido, y es una de las sorpresas más grandes de los ultimos años.

Desde el momento que se le da play al primer tema del disco (el clásico asegurado “And the hazy sea”), la banda parece destinada a cualquier lista de albumes del año que se precien. Paredes de guitarras a lo My Bloody Valentine se complementan con melodías que poco y nada tienen para envidiarle a los Flaming Lips o Modest Mouse. Pero a la vez, con una frescura típica de un debut, un verdadero soplo de aire fresco.

Los grandes temas se suceden con “Some trees” (atencion fanáticos del indie bailable a lo Franz Ferdinand), o Indiana, que parece el término medio entre “loveless” y “Moon and Anctartica”. Y la banda, a su vez, maneja muy bien los crescendos creando climas casi de post-rock sin tener que superar más que una vez (en “Share”) la marca de los 7 minutos, todo un logro entre tanta bandita pretenciosa y sobre-producida, pero vacía de contenido. Las melodías más folk tienen también su espacio, por ejemplo, en las guitarras de “Wind Phoenix”, la cuál no para de crecer hasta el final, convirtiendose en una bola de melodías que sumada a la voz de Joseph Ferocious da un clima épico, a la altura de la circunstancia.

El track final del album, “like blood does”, es un cierre apropiado, mostrando todos los trucos que el grupo aprendió, aplicados en un sólo tema. Interesante experimento, un buen resumen de lo que la banda tiene para ofrecer. Sin embargo, cuando el album termina, es posible que el oyente termine deseando escuchar más (el disco es de sólo 9 tracks). Why There Are Mountains se configura como una explosión de creatividad, pero habrá que ver qué clase de onda expansiva deja. Hay espacio para mejorar y atinar aún más la puntería y la efectividad, pero la banda parece lo suficientemente inteligente e inspirada como para lograrlo.

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Rating total: 8.7/10

-Federico Lo Giudice

slint-spiderlandLos 90’s arrancaron con el rock en estado de coma, arrastrandose como un no-muerto, repitiendo fórmulas, vacío de inspiración y muy aburrido. Mientras que en el under ocurrían grandes cosas, en los medios principales no se podía contar con mucho más que con el ídolo de hair metal de turno, o dedicarse a darle un mejor uso a los oídos escuchando Michael Jackson. Es dentro de este under que cada vez va creciendo en talento, importancia, y creatividad hasta la eventual explosión de Nirvana, que surge quizás el disco más extraño de los 90’s.

Slint es la última banda sobre la tierra de la que se hubiera esperado algo interesante. Con un primer disco mediocre a más no poder (tweez de 1989), demasiadas influencias de punk hardcore, y un sonido sucio y para nada elaborado, mucho menos interesante, eran de esas bandas candidatas a pasar sin pena ni gloria y disolverse para que sus integrantes vuelvan a trabajar a medio tiempo en alguna estación de servicio. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en los dos años entre el lanzamiento de Tweez y Spiderland, Slint de repente se volvió gloriosa, quién sabe por qué.

El enigmático Spiderland tiene uno de los ambientes más oscuros del rock de todos los tiempos, composiciones frías, precisas, en compases y armonías que poco y nada tienen que ver con el rock tradicional. Las canciones tienen muy poco foco en la voz, con el vocalista Brian McMahan limitandose a hablar o gritar sobre las complejas armonías de la banda, contando cuentos de terror de montañas rusas, homenajeando al poema “rhyme of the ancient marineer” o hablando sobre vampiros. De sólo 6 canciones, Spiderland es un album en donde no falta ni sobra nada. Simplemente una de las obras maestras del rock de todos los tiempos.

Este album arranca con “Breadcrumb Trail”, impresionante apertura que narra la historia de un tipo perdido en la feria, que en el medio de su aburrimiento, invita a la adivina a subir a la montaña rusa. Uno casi puede imaginarse el vértigo de los protagonistas entre medio de la distorsión y los armónicos de la guitarra del genial David Pajo. Este tema logra niveles de intensidad que otras bandas jamás hubiesen siquiera imaginado. Tras la sucesión de riffs distorsionados y los gruñidos primitivos de la guitarra, que le dan a la montaña rusa un rasgo de monstruo, el tema vuelve a la calma sólo para que los protagonistas se despidan y sigan cada uno por su lado.

La canción más rockera del disco es “Nosferatu Man”, segundo track, donde McMahan cuenta el día a día de un vampiro que se desvive por complacer a su reina en su castillo. Uno prácticamente puede sentir la inmensidad de los pasillos gracias al omnipresente bajo. Las guitarras distorsionadas, oscuras como pocas hacen eco del asco al sol que sienten los protagonistas del tema.

“Don, Aman” es una canción sobre ira. El protagonista, Don, se retira de una fiesta para hacer pis en el patio, totalmente borracho y lleno de ira y celos al ver las otras parejas. Don se siente totalmente vacío, eco de esto es que el único instrumento de la canción sea la guitarra de Pajo. La canción crece en intensidad hasta su punto cúlmine que sugiere una explosión por parte de Don llevando a quién sabe qué, posiblemente un suicidio, posiblemente el asesinato de todos los presentes. El track termina con McMahan exclamando “el sabía qué tenía que hacer” y deja al oyente sumido en el terror.

El cuarto track, “Washer”, es el intento de Slint de una canción de amor. Como no podía ser de otra manera, está plagada por la tragedia, y la pareja inevitablemente se separa. Sus casi 9 minutos de duración, altamente climáticos, son una de las razones de que exista el post-rock.  McMahan cambia en este tema el tono de su voz, y deja de sólo hablar para entonar algunas melodías. La intensidad de las palabras de McMahan es sorprendente: “yo también estoy cansado, abrazando pensamientos en ésta noche sin sueños. Mi cabeza está vacía, mis pies calientes. Estoy a salvo de todo daño”, y suena a que trata de convencerse a sí mismo más que de afirmarlo. Cuando simplemente parece que la canción no puede crecer más en intensidad, llega el climax con la guitarra que suena a las lágrimas que el protagonista no le puede dedicar a su pareja.

El track siguiente, “for dinner”, es quizás el menos remarcable del disco, que no termina de funcionar como canción autónoma pero es el pasaje perfecto hacia el gran final. Un descanso antes del climax.

Spiderland es un disco que se trata de crecer hasta alcanzar climas épicos sobre los finales. Por eso, no es de sorprender que hayan dejado el mejor tema del disco como cierre del mismo. “Good Morning, Captain” posiblemente sea la canción más oscura e intensa jamás escrita. Su beat constante,  con bajos y guitarras entrando y saliendo a través de éste mientras McMahan cuenta la historia del capitán son un punto altísimo en la historia del rock. Slint genera la tormenta que destruye el barco a la perfección, calma al capitán, el único sobreviviente, antes de llegar a la playa, sólo para que encuentre el fantasma de quién posiblemente fuera su hijo. El capitán se queja del frío que las guitarras transmiten, una muestra de lo climático que puede resultar un riff. Cada verso es más oscuro que el anterior. En el climax de la canción es precedido por una extraña calma. El fantasma dice al capitán “estoy tratando de encontrar el camino a casa. Lo siento… y te extraño” para dar paso a los armónicos explosivos de Pajo, altamente memorables, mientras McMahan sólo grita “I miss you!” una y otra vez hasta que la banda nos abandona y nos deja solamente el sustain de esa última nota distorsionada.

Spiderland es un album increíble que influenció bandas a más no poder, y la razón de que exista el math rock y el post rock. Es común en el ambiente de los melomanos la frase “dinámicas a lo Slint”, el sello característico de la banda. El disco está destinado a cambiar la forma de entender al rock de quien lo escuche, y tras conocerlo, nada es igual. Es una lástima que este disco haya puesto los estandares tan altos para la banda, que tras esto no pudo sino separarse, e intentar suerte con otros proyectos (gast del sol, tortoise, o zwan, por nombrar algunos). Escuchar con precaución.

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Rating total: 10/10

-Federico Lo Giudice

Condo fucks - Fuckbook Condo Fucks es el alias (está como muy de moda, ultimamente, eso de tener exactamente los mismos integrantes de banda, pero usar un nombre distinto) de los muchachos de Yo La Tengo, usado en este disco. Cuál si fueran los beatles con su sargent peppers, este nuevo nombre supuestamente “los libera” para hacer otra cosa, pero donde los beatles lo hacían para probar nuevos rumbos, yo la tengo lo hace para estancarse. Es bajo esta denominación que se despachan con un disco de covers de garage rock, con resultados bastante variables.

La “liberación” con este nuevo alias de Yo La Tengo, sirve para homenajear a sus bandas preferidas, y el disco no es mucho más que eso: Yo La Tengo contandote cuales son sus bandas preferidas, en versiones bien garageras y guitarreras, rock de guitarra bajo y batería con poca cosa más que agregar. Clásicos en versión Lo-Fi.

Las versiones son interesantes, en general, bastante fieles a las originales (hay buenos temas elegidos, por ejemplo de The Kinks o  Richard Hell), pero con una dosis de energía adicional, marca registrada de la banda, pero potenciada un poco más por el ambiente celebratorio del album. Fuckbook tiene un ambiente de garage rock fiestero, y es un disco muy fácil de escuchar. El problema que tiene este album es la monotonía y lo parecidos que suenan todos los temas. El disco practicamente no tiene picos, del mismo modo que no tiene caídas. Como la duración de los temas rara vez supera los tres minutos, no se llega realmente a aburrirse nunca. Del mismo modo, ninguna canción termina de impactar a menos que se las conozca a las originales de antemano. Quizás la única excepción a esto sea la surfera “Shut Down part 2” que no desentonaría en algún juego de Guitar Hero.

El esfuerzo (o falta de esfuerzo, porque todos suenan muy naturales y cómodos) muestra una faceta distinta del Yo La Tengo usual, aún más despreocupados, y simplemente entretenidos. Quizás funcione con los fans y fanáticos del género, pero como album, no aporta ninguna novedad ni juegos particularmente notables. Está bien que el lugar de buscar “novedades” no es un album de covers, pero aún así, esto no es mucho más que la banda divirtiendose. Aquel que no sea fan de la banda o de las canciones originales, dificilmente pueda escuchar este disco más de dos veces.

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Rating total: 5/10

-Federico Lo Giudice

gzaliquidswordsnb0Es difícil hablar de Liquid Swords, el mejor trabajo de GZA, sin hacer contexto en 1995, año de su lanzamiento. En medio de una escena donde el grunge empezaba a dar signos de debilidad, y el alt-rock se volvía cada vez más repetitivo y mediocre (razón de que “la posta” rockera volviera a Inglaterra y su brit-pop), la cansada escena norteamericana necesitaba ser sacudida por nuevas fuerzas creativas. Con el rock agotado hasta nuevo aviso, la atención del publico comenzó lenta pero inexorablemente a girar en otras direcciones.

Es en este contexto que GZA, rapero miembro del colectivo Wu-Tang Clan, decide lanzar lo que a posterior sería su mejor album, justamente en Geffen Records, sello que antes lanzara a la fama a Guns n’ Roses o Nirvana. Con la producción de su colega RZA, Liquid Swords nos presenta 13 tracks que podrían haber formado parte del genial 36 chambers sin haber desentonado en lo más mínimo. El estilo de costa este, con un flow calmo pero seguro, inteligente, y afilado de GZA hace un juego muy interesante con la instrumentación de RZA (inspirado como nunca) y lanza las mejores rimas de su carrera.

El album va desde las temáticas cotidianas del estilo gangsta hasta referencias bíblicas, todo mechado con fragmentos de películas de samurais en el medio. El disco abre con uno de estos fragmentos para dar paso a la canción que le da nombre al trabajo. “Liquid Swords” es una canción brillante por donde se la mire, con su aceleradísima guitarra estilo reggae, y su lírica sobre MC’s tomando cocaína para tener más personalidad en el escenario. GZA demuestra en este track que definitivamente es el miembro clave de los liricistas de WTC.

Las influencias orientales, además de en el título y la lírica se sienten en la instrumentación, especialmente en temas como “4th chamber” o “cold world”. Precisamente, “4th chamber” es uno de los mejores tracks del disco, donde participan como invitados Ghostface Killah, Killah Priest, y RZA. El segmento de RZA es particularmente brillante y afilado, con su delivery grave y acelerado, lleno de energía. Otros invitados que hacen muy buena letra son Dreddy Kruger en “duel of the iron mic”, con su oscura base de bajo y teclado o Method Man (quizás el más rockero de todos los WTC) en “Shadowboxing” con su extraño sampling.

El disco, aún así tiene algunos problemas para terminar de fluir del todo bien. “Labels” quizás sea un track que está de más, por no estar al nivel de los demás del disco, y el intento de repetir el truco de la genial “C.R.E.A.M” (cash revolves everything around me) con “B.I.B.L.E.” (basic instructions before leaving earth) se siente torpe, forzado e innecesario. El disco tendría un final mucho más apropiado con “I gotcha back”. A pesar de estos defectos menores, este album tiene una frescura envidiable, una inteligencia en el delivery y la lírica inimitables, y es un testimonio más del talento que en realidad posee GZA.

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Rating total: 8,6/10

-Federico Lo Giudice

paradigmalogo1Paradigma, como el nombre lo indíca, es una banda que tiene bien en claro su espacio, a donde pertenece, y cuál es su lugar: se mueven dentro de su propio paradigma, seteado por ellos mismos, con influencias muy claras pero diversas. La banda propone un juego entre el grunge y hard rock que toma por partes iguales de Led Zeppelin, y bandas de los 90’s como stone temple pilots o soundgarden.

Las canciones se organizan en torno a riffs sólidos de guitarra (mención especial a lo suelto que suena el guitarrista interpretando), con el resto de la banda en papel de acompañante. La voz principal suena muy bien en los tonos más bajos, excelente generando tensión, recordando en cierto modo a Enrique Bunbury. A pesar de esto, quizas falte un poco de fuerza en los momentos en los que la banda explota, cuando se notan más las influencias de Robert Plant.

Sin embargo, la banda no se queda simplemente en su approach rockero y se nota la intención de trascender el sonido, especialmente en el track “paradigma”, de casi 12 minutos de duración, donde dejan salir sus esfuerzos más progresivos, que a la vez, son lo más potente del disco. Y es en estos momentos donde se los escucha más cómodos y más cerca de diferenciarse de sus influencias, mucho más creativos e inspirados. “Agarchar” y “ciclo” también son buenos momentos, especialmente “ciclo” donde el bajo se escapa un poco de los tradicionalismos del hard rock para manejar una de las explosiones más potentes del EP.

La banda, en su totalidad, se le nota la intención de crecimiento, y que aún tienen más cosas para dar, pero como primeros pasos este segundo EP no está para nada mal. Sólo les falta encontrarse un poco más cómodos con sus fórmulas, y qué recursos son los que mejor les funcionan. Además, es evidente por el estilo de música que paradigma funciona mucho mejor en vivo que en un disco. Por cierto, el 20 de marzo estarán grabando disco en vivo en Loca Bohemia. Es una buena chance para apreciar más de cerca lo que esta gente puede lograr.

La gente de paradigma en la web:
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Rating total: 6,2/10

-Federico Lo Giudice

Con “Show Your Bones”, el segundo disco de los YYYs, más de uno se quedo desilusionado por el cambio de dirección que tomaron, con canciones muy texturadas y sobre-producidas, a diferencia de su disco debut, “Fever To Tell”, en el que las canciones sonaban muy crudas y minimalistas pero con un resultado genial. Con este disco, los YYYs toman todavía OTRO cambio más de dirección, tomando influencias de los 80’s, específicamente del new wave y el post-punk.

Apenas arranca “It’s Blitz!”, se nota enseguida el nuevo estilo de la banda, con un uso de sintetizadores, y quizá también abuso, que le da menos lugar a las guitarras que tanto caracterizaban el sonido de su primer esfuerzo. La programación de la batería en algunos de los temas deja mucho que desear, y se extraña la potencia y el protagonismo que tenia antes. Por suerte, la voz de Karen O sigue teniendo la misma energía de siempre.

Zero es una buena elección como primer tema y corte del álbum. La línea de bajo aparece a lo largo de todo el track y acompaña a la voz de Karen O de una forma muy simpática, la percusión tiene una onda muy dance y es una de las ocasiones en las que es apropiada para la canción. Junto al próximo tema, Heads Will Roll, estos dos primeros son de los más resaltables del disco. Después tenemos a Dull Life, una canción que podría perfectamente haber sido un b-side de “Fever To Tell”. Dragon Queen, tema en el que canta Tunde Adebimpe de TV On The Radio junto a Karen O, recuerda mucho al dance punk que hace Cansei de Ser Sexy. Hysteric es otro tema recomendable, con un coro muy pegadizo y adoptan una onda shoegaze que les queda muy bien. Igual que como pasa en sus discos anteriores, la ultima canción no es muy memorable y tendría un mejor final con Hysteric.

A pesar de sus sucesivas reinvenciones, los YYYs saben como lograrlo, y se la ve como una banda multifacética, y seguramente dejan a más de uno con la intriga de que es lo que van a hacer después de esto, hacia donde piensan ir.

Link de Descarga: Mediafire

Rating total: 7,1/10

-Mauro Otonelli

tonight-ffNo se puede hablar del nuevo material del cuarteto escocés Franz Ferdinand sin ponerlo en contexto con sus dos discos anteriores. Al momento de ingresar en el mainstream con su ya clásico single “take me out”, FF fue un soplo de aire fresco a una escena cansada, agotada de tanto nu metal, y garage rock genérico. Franz Ferdinand proponía la alternativa, un tipo de dance rock totalmente diferente a lo que los demás mediocres mostraban: un disco plagado de buenas canciones, riffs pegadizos y melodías memorables.

Franz Ferdinand, con sus tres trabajos, hizo algo similar a las revoluciones industriales. Su primer disco cambió la forma de producción de canciones de pop rock, maximizar la producción con menos esfuerzo y logrando un mayor impacto, con riffs mecánicos que funcionaban como relojes. La segunda, gracias a la “producción en serie” de canciones se logró darle una nueva vuelta: funcionaba también, pero al final del día solamente era repetir el esfuerzo que los llevó al primer disco, lo único que en vez de tener toda una vida para componerlo, esta vez lo hicieron en sólo 6 meses. ¡ESO es maximizar la producción!  Sin embargo, éste tercer disco se siente como un trabajo con tanta computadora en el medio que parece que nadie estuviera realmente trabajando, sino sólo apretando teclas y viendo qué sale.

La genialidad de Kapranos, vocalista de la banda, sigue ahí, y las melodías son tan buenas como siempre (el coro de “Ulysses” es un gran testimonio de ésto) … pero esto causa un nuevo problema. La banda nos ofrece todo un nuevo despliegue para seguir haciendo lo mismo. Los riffs mecánicos están donde siempre, pero ahora, en vez de guitarras, tenemos sintetizadores. Y la pérdida más importante es la de la batería y el bajo, totalmente hundidos debajo del resto de la banda. El bajo deja de estar al frente, marcando el ritmo, y la batería pierde toda dosis de personalidad para practicamente repetir el mismo patrón todo el disco.

A pesar de todo, el disco cuenta con buenos momentos como la mencionada”Ulysses” y sus “la la la laaa”s, la clásica instantanea “no you girls” o “twilight omens”. Incluso “Lucid Dreams” es un muy buen esfuerzo, aunque excesivamente larga (¿7 minutos para una cancion pop? Ni Hey Jude se la arregló para mantenerse interesante todo ese tiempo).  La mayoría de las canciones parecen no ir a ningún lado.

No es que estuvieramos esperando un disco lleno de “take me out”‘s, pero se los escucha cansados, repetitivos y como más de lo mismo. Los sintetizadores, para citar a Smithers, no logran otro efecto que “pero el sombrero es nuevo”. Quizás no sea culpa de las composiciones o el trabajo, sino que Franz Ferdinand ya no es novedad cuando la fórmula ya ha sido establecida e imitada hasta el hartazgo por tantos otros grupos. Por lo menos, este album cumple la función de dejar el juego para una posible e interesante evolución de acá en más: ¿synth pop? ¿disco? ¿o vuelta al rock? el tiempo, si la banda sobrevive a este album, lo dirá.

Link de descarga: Rapidshare
Rating total: 5,2/10

-Federico Lo Giudice