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Monthly Archives: abril 2009

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Glasgow debe ser la ciudad más musicalmente diversa del planeta. Hay espacio para la esquizofrenia de Mogwai, para la explosión de McLusky, o para la ternura de quienes hoy nos competen, Camera Obscura, sin demasiado drama. Camera Obscura no podría ser más distinta de las bandas antes nombradas, encargandose de hacer un indie pop melódico, eficiente, efectivo, y muy dulce. Y lo más interesante de todo, parecen siempre estar a la altura de lo que se espera de ellos entregando canciones de escucha sencilla, bien redondas.

Su cuarto disco, “My Maudlin Career”, parece arrancar inmediatamente donde “Let’s Get Out Of This Country” concluyó, incluso hasta el punto de contar con la misma productora, Jari Haapalainen de The Bear Quartet. Las canciones están estructuradas sobre beats simples de batería, donde el protagonismo tradicional de la guitarra y bajo del indie rock cede ante los colchones de teclados, o arreglos de cuerdas, dandole al album una atmósfera de ensoñación y calma muy agradable.

El primer track del disco es a la vez el single que eligieron para mostrar el espiritu de su nuevo album, “French Navy”. La desición es acertadísima, se trata de lo mejorcito que tiene el disco, con una melodía vocal ideal para cantar, y excelentes arreglos de los clarinetes y cuerdas sobre un beat acelerado con todo el swing en el hi hat de la batería. Simplemente adorable. Este espiritu se mantiene muy bien en tracks como “The Sweetest Thing” (no, no es un cover de U2), o “My Maudlin Career”.

El album es muy parejo, a pesar de estos puntos fuertes, pero cuenta con el problema de que la banda no deja lugar para la sorpresa. Esto no sería demasiado grave de no ser porque Camera Obscura, cuando intenta algo distinto, se desconoce y no termina de funcionar (“Other Towns and Cities”) o termina empalagando irremediablemente como en “Careless Love”. En serio, si alguien me amara así, pediría una orden de alejamiento a un juez. Qué miedo. Mucho más interesante es cuando la banda se pone melancólica para “James”, con la producción no tan saturada de arreglos y la banda pareciendo entender mejor qué dirección tomar.

En definitiva, My Maudlin Career, si se disfruta del azucar, es un gran disco. La atmósfera puede resultar repetitiva, y la producción un tanto exagerada, al punto de molestar en algunas canciones, especialmente las más melosas, pero nos encontramos ante un album definitivamente decente, escuchable, e incluso con un par de muy buenos momentos. Es muy poco probable que el album sorprenda o aporte algo nuevo a alguien, pero las canciones son simplemente efectivas, y eso no se puede negar. Si no molesta la referencia hiper-directa a Belle and Sebastian, acá está la dosis de azucar que recomienda el doctor.

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Rating total: 6.8/10

-Federico Lo Giudice

20060716-calle13_cd“Oh, música para epígrafes, ¿un cd de reggaeton? ¿Qué ocurrió?”. No mucho. Solamente que uno de los grandes discos del 2000, con las rimas más afiladas, los beats más ajustados, la inteligencia para lograr rimas que sean graciosas y brutales, y encima de todo, cagarse en cualquier estigma que pueda cruzarsele por delante, es del duo puertorriqueño Calle 13. Y además de esto, no es reggaeton. Calle 13 tiene, como lo deja en claro cada vez que tocan (sí, tocan. Si no, preguntenle a la banda de casi 10 músicos que tienen detrás), muy poco que ver con la escena de Don Omar, Daddy Yankee y demás payasos de turno. Calle 13 tiene mucho más que ver con Eminem y, fuera de los hits de la radio, no se escuchan los clásicos beats del reggaeton. El resto es una mezcla de melodías de bajo, trompetas, beats de hip hop e incluso alguna guitarra. Y arriba de todo esto, el afilado flow del residente.

El residente es una personalidad interesante, con la arrogancia clásica del rap free-style, de arrastrar a sus “oponentes” (ficticios, en este caso, por tratarse de un album grabado) pero sin caer en rimas fáciles, o meter pasajes en inglés rimando “me” con “be”. Precisamente, el residente mete pasajes de este estilo con tono de burla para luego atacarlos con su estilo habitual. Hay rimas escatológicas y sexuales como en “Suave” (“quiero beber agua de ese pozo, chocolatoso” o “mija, usted elija, lengua por la vejiga o por la verija”), donde muestra su estilo, donde además de contenido, rima las palabras antes de concluir las frases para luego al final conectar con la siguiente rima. El residente no deja un espacio sin usar.

En “se vale to-to”, Visitante se roba la pista demostrando por qué es uno de los productores más interesantes de este momento. La pista lleva una percusión básica sobre la cuál luego se agrega un beat más con un efecto arrasador. Y el residente, inspiradísimo: “Cuál es tu flow de comemierda, tu también fumas hierba, tú sabes que tienes veneno entre las piernas y estás loca por hacerme mierda”. El simple “atrévete Te-Te” sonó muchísimo tiempo como para seguir tomandoselo en serio, pero no se puede negar que las trompetas y las rimas están afiladísimas. Pero lo mejor del disco ocurre no cuando residente se pone en modo sexy, sino cuando se ensucia, se embarra y se arrastra, cuando se pone en modo destructivo. El mejor tema del disco es “vamo’ animal”, donde arrasa con todos los raperos, y bardea al público que no acepta que le gustan sus rimas. Las rimas, increíbles, afiladas, la base, excelente, y el invitado, Cevero, muy ágil. Energía en estado crudo. Similares pero ni ahí tan brillantes estan “tengo hambre” y “Pi-Di-Di-Di” donde arrasa con el amargo de Puff Daddy (o como se llame ahora). Estos temas de tono humorístico son invencibles e irresistibles, queda clarísimo en “sin coro” y “la madre de los enanos”, donde incluso termina habiendo surrealismo y referencias a la cultura popular (“ojalá venga Conan con su superespada, les arranque la piel para hacer tambores y tocar batucada”).

El otro elemento interesante de la banda, con mucho más brillo en vivo pero interesante en las grabaciones de todos modos es la cantante/rapera PG 13, con el excelente solo vocal de “hormiga brava”, o el coro invencible y cavernario de “la tripleta”. Y el otro invitado, Julio Voltio, también hace un excelente papel en la bailable “la aguacatona”, bastante cómica y bien producida.

Este primer disco de calle 13 puede shockear un poco por la cantidad de puteadas, o lo complicado que se puede hacer seguir los modismos boricuas en algunos temas, pero los flows acelerados, las rimas afiladas, la arrogancia de la banda, y el respeto que generan sobre su trabajo, hace de este un disco ágil, poderoso, y que arrasa. Por ahí, quizás por gusto, haya algo de relleno (“la jirafa” o “eléctrico”, en el caso de quien escribe) pero el resultado final es muchísimo más que la suma de las canciones, y a fuerza de honestidad, pasión y sentimiento, este primer disco es digno de considerarse uno de los mejores trabajos de cualquier género de los últimos años.

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Rating total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

nvo-orden-web-wt-724009La expresión más común cuando alguien escucha a Los Natas es “no parecen de acá”. Lo cuál prácticamente pega en el palo. Se pueden forzar un par de comparaciones con Pescado Rabioso, Pappo’s Blues, o alguna otra banda setentosa, pero la verdad es que Natas pega mucho mejor cuando se los menciona como uno de los nombres más importantes dentro de la escena del Stoner Rock, junto a bandas como Fu Manchu o Kyuss.

El stoner rock está caracterizado por su sonido oscuro, opresivo, complejo, casi paisajístico, con tintes de post-rock, y a término medio entre rock alternativo y metal setentoso a lo Black Sabbath. Y en este disco, los Natas va todavía un paso más allá, incorporando muchísimas más voces que ántes, y despachandose lo que capáz sea su trabajo más consistente, y a la vez accesible de su carrera. Sigue habiendo zapadas y climas, pero todo cortado con melodías que incluso pueden cantarse, y no sólo intuir. Ni por asomo pasan por pop, o rock cabeza como La Renga, pero definitivamente es muchísimo más sencillo de escuchar que “Ciudad de Brahman”, por ejemplo.

El disco abre con “Las campanadas” y concluye casi una hora después con “Dos horses”. La introducción es brillante, con la banda entrando en modo ataque casi de inmediato, con un riff excelente, y sorprendente claridad en la voz. El bajo suena infernal, como siempre, de lo mejor de la banda. La canción que da título al disco, “el nuevo orden…” es una de las más flojas del disco, bastante monotona, pero con un par de momentos memorables, especialmente cuando suena el ride en la batería. Esa misma pesadez es mucho más interesante en “hombre de metal”, uno de los tracks más remarcables del disco, elaborado, accesible, e inspirado.

Experimentando un poco con el sonido, Los Natas nos regalan la mejor canción del album: “el pastizal”. De 6 minutos y algo de duración, cuenta con una excelentísima introducción en guitarras acústicas que genera tensión hasta que se desvanecen y la banda entra casi conteniendose para no estallar. Los tensionados versos se suceden hasta el momento que la banda libera toda la tensión acumulada en uno de sus riffs más gloriosos, hasta con una melodía para cantar sobre el final. Siguiendo con este espíritu, también es interesante “David & Goliat”, el track siguiente que reparte matices, y una de las mejores líneas de bajo del disco.

Sabiendo que el bajo y su sonido es una de las mejores cosas que tiene la banda, en la canción “10.000” se hace un excelente uso del recurso, con excelentes secuencias en intervalos, muy pesado y melódico. Ésta da cierre al album, mas no conclusión . Es tras esta canción que la banda intenta calmar los ánimos con la acústica “dos horses”, que nada puede hacer para igualar la grandeza del tema pasado, pero es un cierre mucho más lógico.

Accesible para ser un disco de Natas, de todas formas, no significa “accesible” en el sentido tradicional, y este disco no es para todo el mundo. En la frecuencia anímica incorrecta, el trabajo puede sonar a una sucesión de ambientes bastante repetitiva (aunque es en esta creación de paisajes donde la banda se muestra más inspirada), pero fuera de esto, se trata de un disco básicamente sin puntos flojos. Aunque la portada… ¿en serio, Natas? ¿De verdad? ¿Un triangulo sobre un fondo negro? ¿Conocen una banda que se llama “Pink Floyd”? ¿No les sonaba un poquiiiiito conocido cuando lo planeaban?

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Sale en dos partes, por ser en 320 kbps
Parte 1, Mediafire
Parte 2, Mediafire
Rating total: 7.7/10

-Federico Lo Giudice

Dos años después del lanzamiento de su debut “Pablo Honey”, un disco de rock bastante genérico y derivado de Nirvana, con la que Radiohead llegaría al mainstream con el famoso single Creep, llegó “The Bends”, el disco mas accesible de la banda, con el que con cada cancion superan ampliamente su previo esfuerzo. Este álbum definiría la dirección que tomo la banda, y se lo puede ver como un preludio a “OK Computer”, con el que perfeccionarían su sonido dos años después.

A excepción de High & Dry, que en el fondo es un tema cursi popero, y Sulk, un filler que lamentablemente no deja nada, siendo el tema que precede a Street Spirit (Fade Out), con el que cierran el álbum de una manera majestuosa, todos los temas son para escuchar de principio a fin. Planet Telex es el primero en la lista, y empieza con una progresión brillante de acordes, con guitarras procesadas y remolinantes, que nos recuerdan a My Bloody Valentine, y a la intro de Paperhouse de Can, banda que el mismo Thom Yorke cita como influencia. Después de tan efectivo opener, le sigue el tema que le da titulo al álbum, que arranca con guitarras muy potentes, y luego la voz toma un rol más prominente. No es de lo mejor que tienen para ofrecernos, pero no deja de ser una buena canción.

Fake Plastic Trees es una balada del tipo de High & Dry, pero logra un mood y un ambiente excepcional, hasta llegar al clímax, tan eufórico como depresivo, y esta yuxtaposición tan bien lograda es de los puntos mas característicos de Radiohead. Líricamente, Fake Plastic Trees es de lo mejor que se va a encontrar en el LP, mientras que Just es de lo mejor musicalmente, con guitarras altamente explosivas y uno de los mejores solos de rock de los 90’s, es excelente por donde se la vea – hasta en su video musical. Estos son los dos temas que más destacan del disco.

My Iron Lung hace referencia a la frustración de la banda con el tema Creep, que contribuyo a catalogar a la banda más de una vez como un “One Hit Wonder”. No es tan texturada, como por ejemplo, (Nice Dream), o Bullet Proof, que hacen de calma entre temas pesados, pero encaja perfectamente con el flow del álbum, además de estar justo después de un tema tan orientado a las guitarras como lo es Just. Street Spirit, una canción sobre la vida, el amor y la muerte, con un riff altamente reconocible, completa el álbum y es un final perfecto.

Si le tuvieran que prestar un disco de Radiohead a un amigo que nunca los escucho, la elección mas segura definitivamente seria “The Bends”.

Rating total: 9.2/10
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-Mauro Otonelli

surfer Es difícil escribir acerca de The Pixies sin caer en fanatismos ridículos e irracionales. Simplemente no se puede sobreestimar la influencia que tuvieron y tienen. De no ser por The Pixies, posiblemente no existiría el indie como hoy lo conocemos. Con más certeza, de no ser por The Pixies, no existiría este blog. Punto. Empezando por el principio, son una banda de 4 integrantes de Boston que hacen una mezcla de surf rock con indie con pop con punk. Llegando al final, con sólo 4 discos y un EP, son una de las bandas más increíbles de todos los tiempos.

Surfer Rosa es el album debut de The Pixies (siempre y cuando se considere a “Come On Pilgrim” de 1987 como EP), grabado bajo la supervisión de Steve Albini. A la hora de componer, The Pixies hizo caso omiso de toda escena, mainstream o indie, disparandose con un trabajo único, imposible de encasillar. SR es la obra cumbre del indie de los 80’s, es un album urgente, entrador, espontaneo, y honesto. Tiene muchísima energía y un excelente humor. Las canciones se construyen de forma tal en que las voces de Frank y Kim crucen permanentemente melodías, que las guitarras suenen explosivas pese a no usar casi distorsiones, y sobre algunos de los beats de batería más sólidos y memorables jamás tocados.

El álbum arranca con Bone Machine, y mientras Frank nos regala joyas literarias como “me compró una soda y trató de cogerme en el estacionamiento” o “sos tan linda cuando me sos infiel”, la guitarra hace un riff arrastradísimo. Las armonías del coro con Kim, imperdibles. “Break my body” tiene una de las líneas de bajo más pegadizas de la historia de la banda, sobre el único acorde de la guitarra de Santiago, explosiva. Las melodías son totalmente impredecibles, bordeando lo desprolijo. Esta desprolijidad se convierte en vida en cada coro y cada arreglo demostrando que Santiago es uno de los guitarristas más originales de su camada. El tercer track, “something against you” es la urgencia pura. La voz de Frank está sepultada debajo de guitarras muy sucias y baterías aceleradísimas. Una explosión nuclear.

The Pixies son la banda referencia para la mayoría de los rockeros alternativos de los ’90, con sus dinámicas de fuerte-suave-fuerte. El mejor ejemplo de esto es el tema numero cuatro, “broken face”. El tema empieza lento, estalla, y se separa en partes donde los instrumentos dejan de tocar y hacen nuevas entradas turnandose. El efecto es una canción urgente, espontanea y apasionada donde se quitan todo tabú y hablan hasta de mucamas mexicanas teniendo sexo con madres de familia. El siguiente track, gigantic, es el menos pesado, y a la vez el más melódico del disco. Compuesto por Kim Deal, la canción está armada sobre el bajo y va creciendo en un coro ideal para cantar junto con los dos vocalistas. Delicioso.

“River Euphrates” es un track extraño, compuesto en 6X4, y tiene una guitarra hiper-pegadiza. La voz de Kim en la intro y sus “ride, ride, ride” hacen el track increíblemente llevadero. Los versos son calmos con Frank cantando suave, y explotando en los coros. Un excelente ejemplo de manual de por qué The Pixies son tan diferentes. Los “Allright!” y “Tiger!” de Frank quedan para la historia. El track siete, “Where is my mind?” se volvió ultra-reconocido a partir de que lo usaran para el ending de la película “the fight club”. Los versos generan tensión, con Frank contando sobre cuando buceaba en el caribe y un pececito lo seguía, hasta que el coro libera pacíficamente para volver a tensionarse y explotar, y volver al verso. Los etéreos coros de Kim, inolvidables.

“Cactus”, el octavo track, es uno de los más simples y lentos, pero a la vez de los más potentes. La batería, hiper lenta, pega con una violencia inimitable. La fuerza contenida y la letra humorística/obsesiva de Frank, sobre un tipo que le pide a su chica que llene su vestido de sangre para tener un recuerdo suena tan realista que da miedo. El siguiente Track, “Tony’s Theme”, es otro track extraño, en 5X4, un hurra por un superheroe mediocre que anda en bicicleta donde la banda destila espontaneidad y energía. Los “To! Ny!” del coro, increíbles. La energía se mantiene muy arriba en este último tramo del disco, y una gran muestra de esto es “Oh My Golly”, con sus versos en español mechadas con “oh my golly”s entre verso y verso.  El coro, imposible que no se pegue.

Algunas ediciones de SR incluyen el track “You Fuckin’ Die!” a esta altura del disco, algunos incluso como parte de “vamos”. Es un diálogo cortito entre Frank y Albini, bastante cómico. Fuera de eso, si alguna edición no lo incluye, no se pierden más que 30 segundos de entretenimiento gratuito.  “Vamos”, por otro lado, es el orgasmo, la hecatombe absoluta, y la locura de la banda en su máxima expresión. Hay feedback, distorsión, letras en español, gritos y melodías que simplemente son indescriptibles. Los coros de “vamos a jugar por la playa” son tan pegadizos que da miedo. Si los diccionarios trajeran descripciones auditivas, al lado de “espontaneidad”, estaría “vamos”.

La conversación que sí está grabada en todas las versiones es la que está al principio de “I’m amazed”, sobre un jugador del equipo de hockey. Kim Deal se muestra muy simpática, y la banda atrás, de un humor excelente, invita a compartir un momento de intimidad muy simpático. Ya en el tema en sí, la banda engaña con unos primeros compases tendientes hacia el surf para terminar en un track donde Lovering, el baterista, se roba la canción con sus golpes totalmente espontaneos e impredecibles. En el track final (“Brick is red”), la banda se calma un poco, y toca una de las canciones más poperas del disco, con muchísimo protagonismo por parte de las voces (muy melódicas) y los pegadizos arreglos de Joey, un poco mostrando para qué lado iría su siguiente esfuerzo, “doolittle”. “Brick Is Red” es un cierre perfecto para el álbum, que combina algo de la urgencia, algo del pop, y algo de la intensidad que la banda demuestra en todo el disco.

Surfer Rosa es algo más que un album, es una experiencia y una forma distinta de entender la música. Surfer Rosa no se trata de las canciones y las melodías (si bien estas son excelentes), Surfer Rosa se trata de una banda totalmente entregada a lo que hacen, es un manifiesto de una banda sonando como banda y no un conjunto de egos, la definición máxima de la música por la música y que nada más importe. La creatividad y entrega de esta gente, por más que se haya tratado de imitar infinitas veces, es tan honesta y brutal que es simplemente diferente a todo lo demás. Si el album es de los mejores jamás escritos o no, podrá discutirse y cada uno tendrá su gusto. Pero que es el más único en su interpretación, pasión y entrega es innegable. Absolutamente imperdible.

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Rating total: 10/10

-Federico Lo Giudice

Buenas, lectores. Una noticia corta: si se fijan en la parte superior de la página, justo debajo del título (la barra gris donde dice “música para epígrafes”), y a la derecha de los dos anuncios, van a notar que ahora hay un índice. Este se va a actualizar lo más seguido que se pueda, y la idea es que contenga todas las notas que vayamos haciendo cosa de que no tengan que hacer 90 clicks para encontrar cada review. Disfrutenlo.

-El equipo de Música para epigrafres.

pobpah

El shoegaze, movimiento dentro del indie que combina algo de dream pop, post-punk, climas etéreos y una dosis de dulzura a prueba de superados es un género difícil de encarar. Nadie quiere caer en las comparaciones con My Bloody Valentine y su glorioso Loveless, porque es dificilísimo salir airoso. El cuarteto neoyorkino hace ironía sobre esto desde el título de la banda, y este primer LP, “The Pains of being Pure at Heart” (“los dolores de ser puro de corazón”) ya que por más que duela, esto es lo que mejor hacen y están a la altura de una comparación justa.

En oposición a la mayoría de las bandas de shoegaze, en el caso de TPOBPAH, la banda no se relaja en ningún momento. Las canciones, a pesar de la pared de feedback (muy a lo Jesus and Mary chain, practicamente tomada del manual), son muy frontales, melódicas y pegadizas. La banda si bien recuerda por momentos a Frank Black, Lou Reed (la tapa del album recuerda un poco a Transformer), Belle and Sebastian y tantos otros artistas de indie pop sensible, en ningún momento pierde energía y se deja llevar por el simplismo de dejar la guitarra sonando con la excusa de generar clima.

El nivel de las canciones es parejo, con un par de excepciones que elevan la calidad del disco (“Contender” o “young adult friction”, por ejemplo). Sin embargo, el tema que se lleva todos los aplausos es la energética “everything with you”, con el balance perfecto entre pasión y melodía, donde se nota bien diferenciado los matices de las dos guitarras, y la voz suena simplemente hipnótica. Como para que la banda tome nota de cuándo es que funcionan mejor. Fuera de esto, el disco peca de parecerse demasiado a cosas que ya hemos escuchado. En ningún momento se escuchan malas canciones, pero no molestaría una dosis un poco más fuerte de personalidad y que no estén tan ceñidos al “manual del shoegaze”.

TPOBPAH se dispararon con un primer esfuerzo bastante simpático, agradable, de escucha sencillísima,  pero por momentos genérico, y no molestaría que intenten darle un poco más de personalidad a sus composiciones, está clarísimo que potencial no les falta. Si bien este trabajo no está mal, el oyente tiene derecho a esperar esa vuelta de tuerca que finalmente no llega.

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Rating total: 7.1/10

-Federico Lo Giudice

El Grupo Nuevo de Omar Rodriguez Lopez es una colaboración entre Omar Rodriguez Lopez, Cedric Bixler-Zavala y Juan Alderete, miembros de Mars Volta, con Zach Hill, baterista de la genial banda Hella. Es el primero de una serie de tres álbumes grabados en el 2006, después de grabar “Amputechture”. Por la energía y virtuosismo que las dos bandas ponen en evidencia, tanto en grabaciones como en sus shows, era inevitable que se juntaran en algún momento para armar un proyecto, y este es el resultado.

Solamente en el 2008, Omar Rodriguez Lopez lanzo con Mars Volta su disco “Bedlam In Goliath”, además de tres discos como solista, y dos con colaboración de otros músicos. Este año ya lleva dos discos solista, uno en colaboración, que es este mismo, y en junio estaría saliendo el nuevo álbum de Mars Volta, “Octahedron”. Se hace difícil seguirle el ritmo a la cantidad de lanzamientos, y la calidad se tiende a disipar entre tanto material disponible. Es una lastima ya que por ejemplo, los primeros discos de MV son realmente buenos, y lo siguiente perdió la chispa.

Cryptomnesia arranca con “Tuberculoids”, y su bizarra introducción en la que se escuchan personas emitiendo varios sonidos animalescos, para dar lugar a riffs característicos de Rodriguez Lopez, y a Zavala cantando casi indescifrablemente sobre la batería poderosa de Hill, que parecería tener unos 10 brazos. La longitud de la canción y del álbum en si es algo que sorprende, ya que por lo general los temas de MV llegan a mas de 9 minutos de duración en donde la banda se cuelga con solos extendidos de rock experimental/progresivo.

La canción que le da titulo al disco es la más Voltesca del montón. Empieza con un relato de una historia que es interrumpida por la explosión de instrumentos, donde Hill se luce con fills de batería realmente sobresalientes e inimitables. “They’re Coming To Get You Barbara” es un instrumental interesante, espástico por donde se lo vea.
“Puny Humans” y “Shake Is For 8th Graders” son de lo mas remarcable del álbum, aunque básicamente sean la misma canción, que se centran en la frase “Yo no voy a tener Tourette’s si vos tampoco lo tenes”, en la cual la ejecución vocal recuerda a un Cedric de la era de At The Drive-In.
“Noir” hace de introducción a lo que va a ser la seguidilla repetitiva de las 3 canciones finales del álbum, en donde no se diferencia una de la otra, y parecería ser un solo tema. “Fuck Your Mouth” de 23 segundos sirve para cerrar el disco, pero nada más.

Habrá que esperar al nuevo disco de Mars Volta para ver como sigue evolucionando Omar. Quizá los álbumes restantes de este nuevo grupo nos hagan tragar las palabras y nos vuelen la cabeza, siendo ambas bandas dos de las mejores de la década del 2000.

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Rating Total: 6.0/10

-Mauro Otonelli

mogwaiyoungteamMogwai es siempre uno de los primeros nombres que salta cuando se habla de dos cosas: películas clásicas de nuestra niñez (gremlins), y dos, lo que nos compete, el post-rock. Por post-rock se entiende (en su definición más amplia, y bastante vaga) un género de rock donde se usa la guitarra de forma “no convencional”. Se crean paisajes y armonías antes que riffs. Los ejemplos más claros de esto, además de estos escoceses, son los Godspeed You! Black Emperor, Sigur Ros, o Tortoise.

Una vez superada la etiqueta, las diversas bandas tienen variedades de personalidades, estilos, y formas de acercarse a sus instrumentos a la hora de componer e interpretar. A este primer disco de estudio de los escoceses lo caracteriza la espontaneidad. Las furiosas explosiones a partir de las más calmas armonías. Los brutales contrastes. Casi no hay crescendos porque todo ocurre de un momento para el otro. Un balance perfecto entre ira y sarcasmo (aportado por los títulos de cada canción que poco y nada tienen que ver con los temas).

“Yes! I am a long way from home” abre el disco explicando como la música es “más grande que las palabras, y más amplia que las imágenes” para sumergir al oyente en un arpegio sobre el que se compone el tema. La canción evoluciona hasta estallar en una ola de distorsión acompañada de violines. Inspiradísimos. El resto del disco no da tanto tiempo al oyente para prepararse.

Las dos canciones que mejor representan el espiritu del album, y a la vez dos de los mejores temas de la carrera de Mogwai son  “summer” y la cataclísmica “Like Herod”. En ambas canciones se contrastan melodías donde la banda se contiene (apaciblemente en “summer”, con ira en “like herod”) para dar paso a olas de distorsión, paredes de guitarras y algunos de los climas más épicos grabados en los 90’s. La banda experimenta un poco y se calma sin perder intensidad para “radar maker”, “tracy” o “R U Still into it?”. El delivery no es tan interesante en “with portfolio” o “a cheery wave from strangers”, que si bien colaboran al ambiente general del album, no satisfacen tanto como las demás composiciones.

Todo este caos y contraste lleva a la composición final del album, la cuál es a la vez la mejor del disco, “Mogwai fear Satan”. Este tema, de 16 minutos de duración transforma su único riff en una bestia que pasa por todos los posibles matices y niveles de expresividad, culminando en algunos momentos de envidiable intensidad. También ayuda el beat increíble y las distorsiones usadas que transforman a esta canción en un verdadero grito de guerra más que en el de temor que el título sugiere.

Young Team es un disco donde Mogwai brilla por la entrega, pasión y volatilidad que demuestran, niveles de libertad que ninguno de sus trabajos posteriores posee. Este album es la fusión perfecta entre matices y espontaneidad, la calma y la explosión, un día soleado y una tormenta eléctrica. Un genial retrato de la esquizofrenia musical. Es una pena que las composiciones más experimentales no estén a tono con las más focalizadas, porque el album  brilla, innova y destruye.

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Rating total: 8.8/10

-Federico Lo Giudice

La historia de Clap Your Hands Say Yeah es particular, ya que sin haber tenido contrato alguno con una compañía discográfica, lograron vender 40.000 copias de su primer disco en solo una semana, y fue incluso distribuido por la banda misma. Esto se debió a la cantidad de reviews positivos que la banda recibió en páginas como Pitchfork Media, además del notable boca a boca que sucedió en blogs de música indie. Se merecía toda la atención que obtuvo? Sí, o por lo menos al momento del lanzamiento del disco, desde entonces los CYHSY ya tienen un disco nuevo que no pudo vivir a las expectativas, pero su debut bordea lo revolucionario.

Después de la carnavalistica introducción “Clap Your Hands!”, “Let the Cool Goddess Rust Away” hace de primera canción real y es una de las mas memorables del disco, con guitarras muteadas y melodías que recuerdan a Arcade Fire, si estos tocaran música mas alegre. Se dice que Alec Ounsworth, el cantante y guitarrista, adopto perfectamente la voz de David Byrne, cantante de los Talking Heads, pero diría que una comparación mas acertada es una cruza entre Jeff Magnum (Neutral Milk Hotel) con Thom Yorke, que resulta perfecta para el estilo de la banda.

Los dos interludios en el disco, “Sunshine & Clouds” y “Blue Turning Gray” demuestran incluso mas sus variadas influencias. “Details of the War” es casi una balada, en donde la banda toma otro camino y muestran un lado mas emotivo, para después entrar en la gloriosa “The Skin of My Yellow Country Teeth”, que hipnotiza hasta llegar a su clímax, con una instrumentación de lo mas interesante. “In This Home On Ice” es simplemente una de las mejores canciones pop de los últimos tiempos, toman el sonido shoegaze de My Bloody Valentine y lo aplican a su estilo, creando algo único y muy pegadizo.

Sin importar si te gusta o no Arcade Fire, Talking Heads, o cualquier otra de las bandas a las que se puedan encontrar parecidos, realmente vale la pena escuchar el disco.

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Rating total: 8.6/10

-Mauro Otonelli