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Tag Archives: Metal

El disco empieza con Farewell, Mona Lisa. Qué, ¿esperabas una introducción para este artículo? Me extraña, estamos hablando de TDEP. La banda se lanza encima tuyo sin tiempo para sutilezas como introducciones, presentaciones, o como para contarte que este sucesor del genia Ire Works de hace unos años definitivamente está a la altura. ¿Por donde iba? Ah, sí, el disco empieza con Farewell, Mona Lisa. Y este primer párrafo debería ser indicación suficiente de cómo sigue el resto del disco: impredecible, saltando de una cosa a otra, como si nada.

Option Paralysis se siente bastante más sólido que Ire Works, con menos interludios, y ahondando un poco en todas las cosas que hicieron de Ire Works un clásico moderno. Lo que sí, uno no puede evitar menos potencial de single, pero a quién le importa eso cuando se habla de Dillinger Escape Plan, el fan sabe qué viene a buscar, y TDEP sabe cómo entregarlo.

El hilo conductor del disco son las dinámicas, y los pasos de sorprendentemente pesado a ritmos jazzeados o que se acercan a la electrónica. Las canciones parecen compuestas de diferentes pedazos de otras canciones que el grupo, en su proficiencia con sus respectivos instrumentos engancha con maestría, al punto de que no se siente como un disco de mash-ups o el último de Metallica, sino un trabajo con propósito y una idea: si el disco suena así es porque TDEP así lo decidió.

Aún así, es sorprendente escuchar cuando la banda baja los decibeles y tempo (chequear “Widower”, que es incluso reminiscente a retrovertigo, el clásico de Mr. Bungle), porque es ahí cuando alcanza la máxima intensidad. Greg Puciato, vocalista de la banda controla los climas con la naturalidad de un frontman capaz de suceder a Patton con éxito, y hace difícil tanto para el oyente casual como para el fan desentenderse de la banda. Los pasajes melódicos son apasionados, y los gritos genuinos, como debería sonar siempre la música pesada.

Nuevamente, este es un genial disco de TDEP. Que tenga pocas canciones lo hace intenso, y brutal, aunque quizás un poco repetitivo. No es que las canciones se parezcan a otras, cada riff es único y memorable, pero es complicado encontrar variedad en las emociones y, por contradictorio que suene, la banda se encasilla en esta mezcla, para bien o para mal. Si bien faltan algo de los momentos cuasi-pop de Ire Works, este es un disco sólido y digno sucesor del clásico de la década pasada, que nos demuestra que a los muchachos les queda inspiración para rato.

Rating: 8.2/10

Link de descarga: Mediafire

-Federico Lo Giudice

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Boris se tomó su tiempo a la hora de salir de su Japón natal, pero una vez que lo hicieron, y gracias a Pink, simplemente estallaron. Pink no es ni de casualidad el primer album de Boris, pero sí es el que les dió un nombre y los puso en el mapa, gracias a su approach más melódico, mezcla de stoner rock, doom, e incluso un poco de shoegaze.

Cuando se le da play a “Pink” (la versión internacional, al menos), arranca con “Farewell”, que sorprendentemente tiene una calma demoledora. Hiper pesada, pero totalmente alejada de cualquier cosa que Boris haya compuesto, el track se parece más al post-metal de Jesu que al doom o stoner de la banda. Las guitarras construyen paisajes y climas como si de las mejores bandas de post-rock se tratase, y ponen en verguenza a tantos otros como explosions in the sky que reniegan muchísimo a la hora de crear un clima. Y justo cuando la melodía y calma tratan de engañar al oyente en una sensación de falsa seguridad, arranca “Pink”, el track que le da nombre al disco. “Pink” es un track donde las guitarras al frente riffean y machacan mientras que la voz tiene un delivery frontal que maneja toda la canción. La banda suena arrasadora, dinámica y brutal. Para que los chicos de QOTSA tomen nota.

“The Woman On The Screen” sigue la línea de “Pink”, pero más pesada y menos melódica. No recompensa tanto como pink, pero la banda sigue sonando brutal. Un poco más caótica todavía resulta “It’s no different, regardless” donde la banda olvida totalmente la melodía y entrega el track más crudo del disco. La calidad del track no se mantiene en comparación a los tres track previos, pero es sorprendente como varían de un track al otro. Por eso, cuando llega “Blackout”, el tema doom del disco, uno se pregunta si está escuchando una banda o un compilado. Los climas son geniales, y los susurros/gritos del vocalista ponen los pelos de punta.

Para “electric” la banda regresa al stoner, en un track totalmente instrumental, pero casi bailable que se hace muy ameno y le aporta muchísima variedad al flow del album. “Fake Food” se toma su tiempo para ponerse en forma con una intro derivativa, pero que una vez que estalla deja al oyente frente a un track altamente memorable. La banda experimenta nuevamente con los tiempos lentos en “Painted with Flame”. Este track, más allá de la variedad que aporta, se hace derivativo y parece no ir a ningún lugar. Más que nada un capricho de la banda, en oposición a trabajos anteriores donde la variedad parecía sin embargo seguir una dirección. “Six to Three” peca de lo mismo, sin poseer un climax real y una atmósfera que no termina de entusiasmar.

Para ir concluyendo el álbum, la banda despacha con “My Machine”, donde la melodía hace un regreso y prepara al oyente para las primeras notas de “when we’re gone”, el track final. Este tema final intenta poner a la banda dando un gran número de cierre que combina el aire de todos los temas en un sólido y demoledor track. Si todo el album fuera un círculo, este sería el epicentro donde cada tema tiene algo que ver con él.

“Pink” es un trabajo que intenta alienar desde la melodía y desde lo caótico a la vez, enajenando a los oyentes de ambos lados, pero consiguiendo un trabajo desafiante que rompe esquemas y promete sorprender a cualquier oyente interesado en una toma del metal en la que todo vale y lo que está a la orden del día es la libertad y la creatividad. Un gol de media cancha del trío japonés.

Link de descarga:Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

3771865613_60fb90e090 En un año sorprendentemente tranquilo para Boris y Torche, sin lanzar albumes completos ni nada (rarísimo para los standards de las bandas de esta “escena”), aparece este EP de sólo dos temas. Y hay buenas noticias y no tan buenas: las buenas son que son dos de las mejores bandas, más desafiantes y experimentales del género (Boris en particular). Lo malo es que estos tracks en particular no sorprenden la gran cosa.

El Split abre con Torche interpretando “King Beef”, un track de stoner rock, pesado, potente, pero que no aporta demasiadas sorpresas más allá de un clima altamente interesante y un buen uso de dinámicas. La banda suena poderosísima, pero el tema prácticamente parece sacado de un manual. Es destacable el trabajo en la sección media/final del track, especialmente en la batería.

El track de Boris, por otro lado, tiene un ambiente totalmente diferente. Diferente incluso a los propios Boris, lo cuál, por irónico que suene, no sorprende a nadie. La canción, pesadísima tiene dejos y matices bien melódicos (casi pop para los standards de Boris) que dan paso a disonancias sin darle tiempo al oyente de verlas venir. El track es absolutamente impredecible, pero no parece cohesivo, ni ir a ningún lado.  Como si la banda intentara ser rara en vez de ser rara, dando por efecto un track que no está mal, pero no suena del todo honesto en comparación a sus horas más inspiradas.

“Chapter Ahead Being Fake” no es un punto de inflexión en la historia de ninguna de las dos bandas (de hecho, los split EPs, historicamente presentan tracks que son con suerte b-sides, en la mayoría de los casos), pero no deja de ser un poco decepcionante que dos bandas que destacan tanto por su creatividad, espontaneidad y capacidad para sorprender se dediquen a “cumplir horario”.

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Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 5.8/10

-Federico Lo Giudice

IWThe Dillinger Escape Plan son una banda pionera del mathcore (la versión más pesada y por lo alto del math-rock), con varios albumes renombrados, y uno de los sonidos más particulares y únicos de la década. Tras geniales trabajos entre los que destacan “Irony Is A Dead Scene” con Mike Patton como vocalista, y el brutal “Miss Machine”, la banda entrega su tercer album, este Ire Works.

“Ire Works” es el disco más exitoso de TDEP, y no es así porque sí. La banda suena más despierta, sólida y concentrada que nunca. Muchos de los fanáticos de la primer época acusan a la banda de haber perdido algo de la espontaneidad de “Calculating Infinity”, donde cada segundo podía ser el último del disco, pero algo de esto se encuentra diluído en Ire Works en favor de canciones más redondas, e incluso temas con potencial para radio, sin dejar de lado la abrasividad que los caracteriza.

TDEP no piden permiso antes de hechar abajo la puerta de tu casa con “Fix Your Face”, donde cada momento parece más explosivo que el anterior, y los riffs se vuelven absolutamente impredecibles, y hasta se cruzan un par de breaks jazzeros en medio del caos de las distorsiones. En este mismo espiritu, “Lurch” juega con las dinámicas y las voces en un ejercicio liberador y brutal. Uno de los singles de Ire Works fue “Black Bubblegum”, tercer track del disco. Este tema tiene aura a la Faith No More, y podría haber sido un tema de Angel Dust sin demasiado problema. El tema, efectivamente, es pegadizo a lo Bubblegum, con un coro para el pogo, programaciones que enriquecen el tema, versos que contienen poder y pasajes donde la banda se libera destruyendo todo a su paso. Los delivery del verso “I had gotten frozen by the way that you walked, by the love that you gave, by that look on your face, It’s a coverup, I know everything” son absolutamente brutales, y el momento donde la banda baja los decibeles antes de liberar el coro final no se merecen menos que un aplauso parado.

TDEP dejan salir algo de su lado más experimental en “Sick On Sunday”, donde la voz tiene uno de los deliverys más melódicos del disco. “When Acting As A Particle” y “When Acting As A Wave” son dos instrumentales cortos dedicados más a climatizar que a entregar canciones, y entorpecen poco el flow de canciones ganadoras del disco si bien colabora al ambiente. El album deriva un poco entre canciones estilo “Calculating Infinity”, que parecen más hechas para complacer a los vieos fans que por ser parte integral del disco, hasta que llegan a lo que fue el primer single de Ire Works. “Milk Lizard” es la fusión perfecta del viejo y nuevo TDEP, con dinámicas que hacen a la canción parecer construida sobre explosiones nucleares, y sonidos absolutamente únicos (¡se escuchan vientos redondeando las lineas de cada verso!).  La imágen que genera la banda con el tema es arrasadora y directa, y rara vez se escucha en metal una furia así de honesta. Absolutamente imparable.

“Party Smasher” y “Horse Hunter” (donde participa el vocalista de Mastodon) suenan de nuevo a TDEP clásico, pero esta vez funcionando mucho mejor que en el primer segmento del disco y mezclando con maestría pasajes de tonos jazzeros y dinámicas que le dan a los temas una sensación irresistible de movimiento. Uno de los temas más experimentales del disco es “Dead as History” donde la banda explora que tan pesada puede sonar en tempos más bajos. Se escuchan guitarras acústicas sobre las que luego se superponen eléctricas. Esto es exactamente lo contrario a una “power ballad”, donde la banda no se deja caer en clichés en ningún momento. En similar espiritú, pero funcionando incluso mejor, el track que cierra el album (“Mouth of ghosts”) se construye sobre una base de piano donde la banda lo intenta todo. Es un tema raro para los standards de TDEP, siendo que no se escucha distorsión hasta el último minuto y pico de tema (y el track dura casi 7). La banda trabaja más matices jazzeros hasta explotar en una orgía final de distorsión y, posiblemente, las líneas más gancheras del disco hasta concluir con ESE ultimo grito y esa nota en fade que dejan en claro que se acaba de escuchar algo épico.

Ire Works es un gran disco donde TDEP se vuelven más personales que nunca, y el efecto es un album casi sin puntos flojos, con la banda afiladísima y dando siempre respuestas que convencen. Al escucharlo, la banda puede sonar un poco exagerada (¿de verdad están TAAAN enojados?), pero por otro lado, ese es el appeal que tienen: inmediatos, sin vueltas, y demoledores. Lo único que le juega en contra al disco es que da la sensación de ser una bisagra entre todo lo que hicieron antes, y lo que vayan a hacer después, y da una terrible curiosidad por saber como va a funcionar su próximo trabajo, si van a encontrar el equilibrio justo entre los ganchos más efectivos del planeta, y algunos de los riffs más memorables de la década. Felicitaciones por un trabajo bien hecho, TDEP.

Link de descarga: Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

Mastodon - Crack the Skye El metal progresivo y técnico tiene un estigma: hacernos creer a todos que es una estupidez repetitiva, sin pasión, sin alma, y que es sólo excusa para que guitarristas y bateristas comenten sus partes preferidas. Este estigma no está mal ganado, como dejaron clarísimo tool con su último album, o Gojira. No es el caso de Mastodon, quienes ya desde su superventas “Leviathan” trascienden el ghetto del metal para mostrarle su estilo complejo y envolvente a todos los melomanos. Seguro, Mastodon suena tan pesado como una banda de metal, pero tiene complejidad de math rock, intensidad de post-rock, y trabajo de ambientes de shoegaze. Nada mal para un grupo que tiene que convivir con tan choto estigma.

En Crack the Skye la banda parece seguir evolucionando, complejizando las composiciones. Puede notarse menos interacción entre los vocalistas Bret Hinds y Troy Sanders, si bien ambos siguen cantando muchas partes. Esas armonías es quizás lo único que se llega a extrañar de albumes anteriores, ya que la banda parece más afilada que nunca. Esta complejidad no sólo viene de los compases no tradicionales o las guitarras reminiscentes al math de Don Caballero, sino también de los ambientes y letras, a tono con los afilados riffs. Y lo mejor, no hay solos de 20 minutos como en el típico disco de metal, sino generación y proposición de ambientes.

En “The Last Baron”, la banda se las ingenia para lograr una de sus composiciones más progresivas (son casi 13 minutos que se mantienen interesantes, todo un logro), con una de sus baterías más jazzeadas, y muchos cortes y riffs acentuados. Más tradicional, “divinations”, la cuál es a la vez el primer single de Crack the Skye, está llena de energía y se las arregla para no caer en los clichés del metal, y aportar uno de los estribillos más pegadizos de los últimos años. Es como una versión realmente inspirada de Killswitch Engage. La canción que da el título al disco, Crack the Skye, definitivamente es la mejor del album. El clima, intensidad, y fabulosas melodías de teclado que rompen con la oscuridad de los gruñidos de los vocalistas hacen a este track una pieza intensa, precisa e imposible de no disfrutar. Las texturas y arpegios, de lo mejor.

Crack the Skye cierra con versiones instrumentales de “oblivion” y “divinations”… ¿para qué? Termina resultando una idea torpe por parte de la banda, y más bien algo que podría haberse evitado (si ya escuchamos el tema completo, ¿para qué volver a escucharlo, y encima incompleto? ¿Qué esperan, que hagamos karaoke?). Otro problema es que los ambientes generados pueden resultar un tanto repetitivos y opresivos, que funcionan muy bien a lo largo de una canción, pero difíciles de mantener a lo largo de todo el album. El precio de que la banda suene tan enfocada pareciera ser la repetición.

Sin embargo, todo esto no logra empañar al que quizás sea el mejor disco de Mastodon hasta ahora. Siempre es un placer escuchar una banda de metal que está dispuesta a sonar interesante, y no por ello perder energía, en vez de como ocurre clásicamente en el metal, cansada, falsa y poco inspirada.

Link de descarga: Mediafire

Rating total: 7.3/10

-Federico Lo Giudice