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Tag Archives: Noise

La leyenda del indie Steve Albini no es sólo leyenda por haber grabado algunos de los mejores discos de la historia (Spiderland, o Surfer Rosa por tirar un par). También es leyenda por haber estado en algunas de las mejores bandas de todos los tiempos como Big Black, Rapeman, o la banda que comparte con Bob Weston y Todd Trainer que hoy nos compete, Shellac of North America, o Shellac a secas, depende del crítico.

Hablamos un poquito de Shellac cuando hicimos la lista de los mejores discos del 2000, y vamos a repetir una idea que quedó flotando desde entonces: 1000 Hurts es uno de los mejores discos del 2000 sólo porque salió en el 2000, y hubiera salido 9 meses antes, sería uno de los mejores de los 90: su calidad es innegable.

El disco abre con una voz dando un par de especificaciones técnicas acerca del proceso de grabación antes de caer de lleno en “Prayer to God”, donde obtenemos una primer muestra de cómo funciona la banda: guitarras eléctricas super crudas, made in Albiniland, solas, donde los otros instrumentos juegan a acentuar. El sonido, hiper claro, y perfecto se dedica sólo a potenciar, y cuando entran a acompañar se escuchan brutales, demoledores, como kilos de TNT en forma aural, como un tornado eléctrico prendido fuego, como un dragón robot con katanas por dedos: Absolutamente invencible.

Párrafo aparte merece el delivery vocal de Albini: este hombre que debe pesar unos 50 kilos como mucho sorprende por su manejo de las intensidades, cortada como si fuera una droga con dosis de sarcasmo, comedia, y ridiculez. Pero lo más importante: siempre es absolutamente inesperado. Así lo escuchamos cantar sobre ardillas (Squirrel Song) como si fuera el asunto más serio del mundo, o como una canción decide pelearse consigo misma porque ya no se soporta (Song Against Itself) o como los números son poco interesantes entonces hay que cambiar su orden (New Number Order).

Albini llenó de elogios a Slint por su Spiderland, y no es raro pensar en este disco como un gran complemento para Spiderland. Ahí donde Spiderland es helado, serio, dramático, Shellac se muestra impredecible, y gracioso, pero siempre manteniendo el gusto por la melodía minimalista y esa misma intensidad que hizo a Spiderland tan glorioso. Y esa es la clave de Shellac, no pienses que el disco no va en serio sólo porque no hablen de amores perdidos ni haya introspección: que te gusten las ballerinas o que quieras reventarle la cara a alguien es un asunto serio, y ellos son bien literales, como para que te quede claro. Si la banda no canta sobre novias y eso, no es porque no puede, es porque no quiere. Prueba de esto es que lo hacen cuando así lo deciden en una de las mejores canciones del disco: Shoe Song. Esta canción empieza casi como un susurro donde los instrumentos se agregan uno a uno (y sí, la voz también es un instrumento más en Shellac) hasta finalmente estallar en un anti-solo a puro noise rock.

En 1000 Hurts Shellac se pone en control y no le deja espacio al oyente para imaginarse otra cosa que no sea lo que ellos quieren: no hay una sola nota de más, cada una está perfectamente calculada y tiene suficiente fuerza como para mover a cualquiera. Lo que ves es lo que hay, y ves todo, todo el tiempo. Mantenete alejado si te gustan las metáforas, la sutileza y la precaución, en Shellac no hay nada de eso, sólo es una banda que tiene todo lo que hay que tener para sacudirte.

Link de descarga: MediaFire

Rating: 10/10

-Federico Lo Giudice

Boris se tomó su tiempo a la hora de salir de su Japón natal, pero una vez que lo hicieron, y gracias a Pink, simplemente estallaron. Pink no es ni de casualidad el primer album de Boris, pero sí es el que les dió un nombre y los puso en el mapa, gracias a su approach más melódico, mezcla de stoner rock, doom, e incluso un poco de shoegaze.

Cuando se le da play a “Pink” (la versión internacional, al menos), arranca con “Farewell”, que sorprendentemente tiene una calma demoledora. Hiper pesada, pero totalmente alejada de cualquier cosa que Boris haya compuesto, el track se parece más al post-metal de Jesu que al doom o stoner de la banda. Las guitarras construyen paisajes y climas como si de las mejores bandas de post-rock se tratase, y ponen en verguenza a tantos otros como explosions in the sky que reniegan muchísimo a la hora de crear un clima. Y justo cuando la melodía y calma tratan de engañar al oyente en una sensación de falsa seguridad, arranca “Pink”, el track que le da nombre al disco. “Pink” es un track donde las guitarras al frente riffean y machacan mientras que la voz tiene un delivery frontal que maneja toda la canción. La banda suena arrasadora, dinámica y brutal. Para que los chicos de QOTSA tomen nota.

“The Woman On The Screen” sigue la línea de “Pink”, pero más pesada y menos melódica. No recompensa tanto como pink, pero la banda sigue sonando brutal. Un poco más caótica todavía resulta “It’s no different, regardless” donde la banda olvida totalmente la melodía y entrega el track más crudo del disco. La calidad del track no se mantiene en comparación a los tres track previos, pero es sorprendente como varían de un track al otro. Por eso, cuando llega “Blackout”, el tema doom del disco, uno se pregunta si está escuchando una banda o un compilado. Los climas son geniales, y los susurros/gritos del vocalista ponen los pelos de punta.

Para “electric” la banda regresa al stoner, en un track totalmente instrumental, pero casi bailable que se hace muy ameno y le aporta muchísima variedad al flow del album. “Fake Food” se toma su tiempo para ponerse en forma con una intro derivativa, pero que una vez que estalla deja al oyente frente a un track altamente memorable. La banda experimenta nuevamente con los tiempos lentos en “Painted with Flame”. Este track, más allá de la variedad que aporta, se hace derivativo y parece no ir a ningún lugar. Más que nada un capricho de la banda, en oposición a trabajos anteriores donde la variedad parecía sin embargo seguir una dirección. “Six to Three” peca de lo mismo, sin poseer un climax real y una atmósfera que no termina de entusiasmar.

Para ir concluyendo el álbum, la banda despacha con “My Machine”, donde la melodía hace un regreso y prepara al oyente para las primeras notas de “when we’re gone”, el track final. Este tema final intenta poner a la banda dando un gran número de cierre que combina el aire de todos los temas en un sólido y demoledor track. Si todo el album fuera un círculo, este sería el epicentro donde cada tema tiene algo que ver con él.

“Pink” es un trabajo que intenta alienar desde la melodía y desde lo caótico a la vez, enajenando a los oyentes de ambos lados, pero consiguiendo un trabajo desafiante que rompe esquemas y promete sorprender a cualquier oyente interesado en una toma del metal en la que todo vale y lo que está a la orden del día es la libertad y la creatividad. Un gol de media cancha del trío japonés.

Link de descarga:Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 9.3/10

-Federico Lo Giudice

balf-quarrySe supone que el noise es un género difícil de tragar, que requiere varias escuchas, y en algunos casos extremos, un poco de masoquismo para poder disfrutar de la experimentación / mutilación (depende quién lo vea) de los músicos. El noise (AKA, “el nuevo punk”), en algúnos casos, tiene más pretensiones de espantar a la suegra que de encontrar melodías, sonidos y armonías.

Esto tiene que ser totalmente olvidado a la hora de escucharse a los Magik Markers, uno de los primeros apadrinados del sello de Thurston Moore, Ecstatic Peace, ya que, a fuerza de bases mucho más poperas y voz femenina parecen buscar un punto entre la corrosión del noise y la melodía del pop-rock.Esto no es complicado de imaginar, básicamente se trata de un rock pop con guitarras saturadas, un intento de llegar a las dos audiencias, pero sin darle exactamente lo que busca a ninguna.

El esfuerzo de este tercer album, si bien más consistente que los anteriores, no pasa de “genérico” en sus mejores momentos. La experimentación llevada a cabo en tracks como “the lighter side of hippies” o “7/23” no termina del ser todo lo interesante que podría, y la banda suena bastante cansada. Los tracks más tradicionales tampoco brillan demasiado, y “Don’t Talk in your Sleep” o “Psychosomatic” (quizás el mejor tema del disco), si bien tienen un par de melodías interesantes, en ningún momento terminan de llamar la atención. Básicamente, el oyente termina escuchando el disco y pensando “Ok, ¿qué más?”.

Magik Markers tiene el problema de querer acercarse a todo el mundo, pero termina no ofreciendole a nadie lo que busca. Demasiado noise para ser pop rock, demasiado crudos para ser indie. En querer encontrar un punto medio que deje a todos contentos, entregan un disco seguro que no transmite peligro ni emoción en ningún momento, una banda en piloto automático que parece no tener ganas de hacer el esfuerzo.

Link de descarga: Mediafire
Rating total:  3/10

-Federico Lo Giudice

cover_8531462008 Hablar de Hella es distinto a hablar de casi todas las bandas del planeta porque, básicamente, no tienen nada en común con nadie. Hella es una suma de ingredientes totalmente explosiva, donde no se sabe si son minimalistas o simplemente tratan de meter la mayor cantidad de sonidos en la menor cantidad de compases. Es complicado escucharlos sacandose de encima todos los prejuicios que pueden saltar a la hora de describirlos, pero en Música para Epigrafes somos tan buenos que vamos a hacer el esfuerzo.

Vamos por partes: Hella son un duo estadounidense, con un guitarrista y un baterista. Eso sí, olvidate de los White Stripes, esto no podría estar más lejos. Hella, con sus únicos dos instrumentos hacen algo del math rock más pesado jamás escrito, con elementos de noise, fills de batería por todos lados (siempre es lo primero que salta cuando se menciona la banda a alguien que la conoce, “qué buen baterista”), y líneas de guitarra que a pesar de todo esto, se las ingenian para ser sorprendentemente melódicas.

El estilo de Hella, corrosivo, con poca variedad de sonidos, acelerado, urgente, destructivo, no tiene termino medio. O te gusta o no. Y a la vez, “Hold Your Horse Is” es Hella en estado puro, el duo totalmente desatado y más salvaje que nunca, sin voces ni bajos para matizar como en discos posteriores (especial mención a “there’s no 666 in outer space”, que esperamos cubrir pronto). El disco arranca con la cuasi nintendo-core D. Elkan para liberar una ola de destrucción en Biblical Violence, el ejemplo perfecto del sonido Hella.

Los mejores temas del disco son aquellos donde la banda deja intuir su gusto por la melodía y cambios de tiempo, enterrados debajo de los fills de batería, para luego lograr estallidos impredecibles, marca registrada de la banda. Ejemplos por excelencia son los mejores tracks del disco: “City Folk Sitting, Sitting” y su interludio son absolutamente épicos, mientras que la calma de “better get a broom” y sus bajadas de tiempo agarran al oyente desprevenido siempre. El tercer tema que hay que mencionar es “Been a Long Time Cousin”, absolutamente impredecible, y con partes donde la banda practicamente invita al pogo. Caótica.

Hold Your Horse Is presenta a un Hella desatado y salvaje, que no será del gusto de todo el mundo, pero que es una de las propuestas más únicas de la última década, y una prueba de que las canciones brillan con luz propia y no hacen falta productores, ruiditos o letras bonitas para transmitir emociones. Lo criticable es que no hayan sabido matizar lo suficiente, en algunos temas. Se nota que son competentes pero entre tanta explosión hace falta algo de calma para contrastar.

Link de descarga: Mediafire
Rating total: 8.7/10

-Federico Lo Giudice