Skip navigation

Tag Archives: rock

La leyenda del indie Steve Albini no es sólo leyenda por haber grabado algunos de los mejores discos de la historia (Spiderland, o Surfer Rosa por tirar un par). También es leyenda por haber estado en algunas de las mejores bandas de todos los tiempos como Big Black, Rapeman, o la banda que comparte con Bob Weston y Todd Trainer que hoy nos compete, Shellac of North America, o Shellac a secas, depende del crítico.

Hablamos un poquito de Shellac cuando hicimos la lista de los mejores discos del 2000, y vamos a repetir una idea que quedó flotando desde entonces: 1000 Hurts es uno de los mejores discos del 2000 sólo porque salió en el 2000, y hubiera salido 9 meses antes, sería uno de los mejores de los 90: su calidad es innegable.

El disco abre con una voz dando un par de especificaciones técnicas acerca del proceso de grabación antes de caer de lleno en “Prayer to God”, donde obtenemos una primer muestra de cómo funciona la banda: guitarras eléctricas super crudas, made in Albiniland, solas, donde los otros instrumentos juegan a acentuar. El sonido, hiper claro, y perfecto se dedica sólo a potenciar, y cuando entran a acompañar se escuchan brutales, demoledores, como kilos de TNT en forma aural, como un tornado eléctrico prendido fuego, como un dragón robot con katanas por dedos: Absolutamente invencible.

Párrafo aparte merece el delivery vocal de Albini: este hombre que debe pesar unos 50 kilos como mucho sorprende por su manejo de las intensidades, cortada como si fuera una droga con dosis de sarcasmo, comedia, y ridiculez. Pero lo más importante: siempre es absolutamente inesperado. Así lo escuchamos cantar sobre ardillas (Squirrel Song) como si fuera el asunto más serio del mundo, o como una canción decide pelearse consigo misma porque ya no se soporta (Song Against Itself) o como los números son poco interesantes entonces hay que cambiar su orden (New Number Order).

Albini llenó de elogios a Slint por su Spiderland, y no es raro pensar en este disco como un gran complemento para Spiderland. Ahí donde Spiderland es helado, serio, dramático, Shellac se muestra impredecible, y gracioso, pero siempre manteniendo el gusto por la melodía minimalista y esa misma intensidad que hizo a Spiderland tan glorioso. Y esa es la clave de Shellac, no pienses que el disco no va en serio sólo porque no hablen de amores perdidos ni haya introspección: que te gusten las ballerinas o que quieras reventarle la cara a alguien es un asunto serio, y ellos son bien literales, como para que te quede claro. Si la banda no canta sobre novias y eso, no es porque no puede, es porque no quiere. Prueba de esto es que lo hacen cuando así lo deciden en una de las mejores canciones del disco: Shoe Song. Esta canción empieza casi como un susurro donde los instrumentos se agregan uno a uno (y sí, la voz también es un instrumento más en Shellac) hasta finalmente estallar en un anti-solo a puro noise rock.

En 1000 Hurts Shellac se pone en control y no le deja espacio al oyente para imaginarse otra cosa que no sea lo que ellos quieren: no hay una sola nota de más, cada una está perfectamente calculada y tiene suficiente fuerza como para mover a cualquiera. Lo que ves es lo que hay, y ves todo, todo el tiempo. Mantenete alejado si te gustan las metáforas, la sutileza y la precaución, en Shellac no hay nada de eso, sólo es una banda que tiene todo lo que hay que tener para sacudirte.

Link de descarga: MediaFire

Rating: 10/10

-Federico Lo Giudice

Anuncios

Mogwai son unos bichos raros. No son la banda preferida de nadie, ¿o sí? Pero todos los conocen, ¿o no? ¿Tienen discos excelentes? Sí. ¿Y discos aburridos, que no van a ningún lado? También. Constantemente entre el límite, jugando entre si son leyendas o no, la banda que ya tiene 6 discos en su haber, entregó este febrero del 2011 su séptimo trabajo. Y siendo que el consenso marca que prácticamente lanzan un buen disco/un disco mediocre/repeat ad infinitum, este tendría que ser “uno bueno”. Ok, la buena noticias es que el patrón se mantiene.

Mogwai está cada vez más popero desde Mr. Beast, más texturado, y confiando menos en el simple uso de la dinámica y variación de climas para que el disco se mueva. Funcionó bien en Mr. Beast, no tanto en The Hawk is Howling. Hardcore Will Never Die But You Will sigue un poco esa dirección, con el bajo llevando las melodías, y algo de espacio para teclados, y muchos climas.

Las guitarras en general están más bien ausentes, y no se los escucha estallar en canciones tipo “Like Herod” o “My Father My King”, pero, honestamente, ¿a quién le importa? Eso ya lo hicieron, Mogwai están en otra. Esta vez, con distorsiones suaves, aportan texturas y climas sobre los que los sintetizadores pasan al frente llevando melodías. Lo genial es que los muchachos puedan hacer canciones igual de intensas que siempre, y cuando se los escucha más guitarreros como en el single “Rano Pano”, no desentona con el resto del disco.

Hablando de Rano Pano, honestamente, es uno de los mejores temas que Mogwai haya hecho hasta ahora. No porque sí lo eligieron como un single de distribución gratuita para que la gente escuche cuál es la onda del disco. Funciona bárbaro: parece un tema de The Cure, pero como es instrumental, nadie tiene que pelearse para ver si Robert Smith es un genio y el mejor poeta de la historia, o un emo idiota. Dicho de otro modo, si oís este disco, simplemente te vas a sentir bien.

El disco, homogéneo y parejo, se encuentra muy por encima de Hawk Is Howling que sonaba por momentos a b-sides e intento de repetir los logros de Mr. Beast. Estas canciones duran en general 5 minutos, y no te tienen con vueltas: son super accesibles y vas a mover los pies desde el primer tema hasta el último, porque Mogwai se encontraron con una serie de melodías que todas tienen onda. Se le puede criticar al disco que le hacen falta más temas realmente memorables, y que “homogéneo” o “suficiente” no basta, pero te va a costar encontrarle algo mal al disco. Mogwai simplemente vinieron a tu casa, tocaron 10 canciones, y todo estuvo bien con el universo.

Link de descarga: Freakshare

Rating: 7.6/10

-Federico Lo Giudice

El disco empieza con Farewell, Mona Lisa. Qué, ¿esperabas una introducción para este artículo? Me extraña, estamos hablando de TDEP. La banda se lanza encima tuyo sin tiempo para sutilezas como introducciones, presentaciones, o como para contarte que este sucesor del genia Ire Works de hace unos años definitivamente está a la altura. ¿Por donde iba? Ah, sí, el disco empieza con Farewell, Mona Lisa. Y este primer párrafo debería ser indicación suficiente de cómo sigue el resto del disco: impredecible, saltando de una cosa a otra, como si nada.

Option Paralysis se siente bastante más sólido que Ire Works, con menos interludios, y ahondando un poco en todas las cosas que hicieron de Ire Works un clásico moderno. Lo que sí, uno no puede evitar menos potencial de single, pero a quién le importa eso cuando se habla de Dillinger Escape Plan, el fan sabe qué viene a buscar, y TDEP sabe cómo entregarlo.

El hilo conductor del disco son las dinámicas, y los pasos de sorprendentemente pesado a ritmos jazzeados o que se acercan a la electrónica. Las canciones parecen compuestas de diferentes pedazos de otras canciones que el grupo, en su proficiencia con sus respectivos instrumentos engancha con maestría, al punto de que no se siente como un disco de mash-ups o el último de Metallica, sino un trabajo con propósito y una idea: si el disco suena así es porque TDEP así lo decidió.

Aún así, es sorprendente escuchar cuando la banda baja los decibeles y tempo (chequear “Widower”, que es incluso reminiscente a retrovertigo, el clásico de Mr. Bungle), porque es ahí cuando alcanza la máxima intensidad. Greg Puciato, vocalista de la banda controla los climas con la naturalidad de un frontman capaz de suceder a Patton con éxito, y hace difícil tanto para el oyente casual como para el fan desentenderse de la banda. Los pasajes melódicos son apasionados, y los gritos genuinos, como debería sonar siempre la música pesada.

Nuevamente, este es un genial disco de TDEP. Que tenga pocas canciones lo hace intenso, y brutal, aunque quizás un poco repetitivo. No es que las canciones se parezcan a otras, cada riff es único y memorable, pero es complicado encontrar variedad en las emociones y, por contradictorio que suene, la banda se encasilla en esta mezcla, para bien o para mal. Si bien faltan algo de los momentos cuasi-pop de Ire Works, este es un disco sólido y digno sucesor del clásico de la década pasada, que nos demuestra que a los muchachos les queda inspiración para rato.

Rating: 8.2/10

Link de descarga: Mediafire

-Federico Lo Giudice

Them Crooked Vultures es el nombre del más reciente proyecto de algunos de los nombres más importantes del rock. Lease, Josh Homme (Kyuss, Queens Of The Stone Age) en guitarra y voces, John Paul Jones (Led Zeppelin) en bajo y teclados, y Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters y una laaaaarga lista) en batería. Es la clásica idea del supergrupo de rock, intentado antes por la gente de Velvet Revolver, Audioslave, y mil grupos de los ’70 (mención especial para Humble Pie), pareciendo estar impulsada más que nada por las ganas de Grohl de tocar con su bajista preferido (numerosas entrevistas hablan de cómo idoliza Grohl a los Zeppelin) y Josh Homme, con quien ya había colaborado en Songs For The Deaf.

Lo que se esperaba del album, básicamente, eran guitarras, bajos y baterías potentes. Desgraciadamente, estos no están presente, y lo que se obteniene a cambio es una colección de canciones que suenan a b-sides de todas las bandas que se mencionaron antes. Este grupo es, básicamente, los tres músicos intimando y tocando para ellos, no una propuesta nueva de ningún modo. Las guitarras definitivamente tienen ecos de QOTSA, aunque sorprende el poco enfasis puesto en la batería, que parece estar muy baja y apagada en la mezcla. Tampoco ayuda que Jones se dedique a imitar las guitarras en vez de entregar melodías separadas.

La banda, en general, suena cansada y esforzandose a medias. El disco nunca realmente explota, ni entrega pasajes de guitarras que le aporten movimiento a los temas, sino que las bases parecen simplemente blues acelerados, pero carentes de potencia. Es el caso de “New Fang”, uno de los temas más Zeppelin del disco, donde no hay ningúna dinámica en absoluto. Cuando el álbum se pone realmente ridículo, sin embargo es en “Elephants”, donde la banda parece robar descaradamente de “Cult Of Personality” de Living Colour. Los temas más QOTSA del disco (“Warsaw Or the First Breath You Take After You Give Up”, o “Dead End Friends”) suenan a que podrían haber estado en Lullabies To Paralyze llegando al final, o en algún b-side. Bastante débiles. Quizás el track más inteligente del disco sea el que más diferente suena a todos los temas, “Interlude With Ludes”, que tiene una melodía ganchera y efectiva, pero se pierde sobre un track que parece terminado a medias, con pocas texturas, y bastante repetitivo.

Them Crooked Vultures no es más que un capricho de sus integrantes, y aparentemente, hacen un mucho mejor trabajo en vivo que en este disco, el cuál deja bastante que desear. Si bien siempre es bueno cuando los músicos tratan de dejar sus prejuicios de lado y tocar por tocar, este disco suena poco trabajado, a una colección de zapadas que son entretenidas para tocar entre amigos, pero fracasan de modo inevitable a la hora de mantener un album, que termina sonando cansado, repetitivo, y hecha por gente que supo tener su momento de gloria pero ya pasó.

Link de descarga:
Mediafire
Rating Total: 2.6/10

-Federico Lo Giudice

Muse-The-Resistance Muse son una banda para nada “Para Epígrafes”, reconocidos en muchos ambientes y uno de los nombres más importantes del rock alternativo modelo 2000. La decisión de cubrir este álbum (en vez del EP 3X3 de Flying Lotus que estaba planeado) es por lo mucho que se lo está comentando en todos lados de la red, que no deja de sorprender. Así que a la carga, y perdón si este review suena menos profesional que trabajos anteriores.

Tomando en partes iguales de varias influencias (las más obvias, Radiohead, Smashing Pumpkins y sonido de los ’90 en general), los muchachos se las habían ingeniado para dar con un sonido que, bien o mal, era claramente reconocible: bases de bajo y batería sobre la que la guitarra o teclado entrega ganchos, y un delivery vocal altamente melódico. La crítica que siempre recibieron es el tono de casi parodia de sus trabajos anteriores, de usar sonidos pre-existentes, o de parecerse mucho a todo (todo) lo demás. Este nuevo “The Resistance” lleva sus influencias a un nuevo extremo. Las buenas noticias es que ya no escuchan tanto The Bends. Las malas son que encontraron los cd’s de Queen de sus padres.

Cuando empieza “uprising”, la banda parece estar repitiendo sus viejos trucos, pero es imposible no hacerse la idea de que los ganchos son blandos y genéricos, casi como si el tema fuera un “Time is Running Out” light. El track que da nombre al álbum, “Resistance” podría pasar por tema de Coldplay de no ser por el bajo que otorga un poco de movimiento, mientras que “Undisclosed Desires” podría haber sido el B-side de un simple de Queen. Hay incluso un aura a “Invisible Man”, si bien el tono es un tanto más dramático.

Todo esto que se podría interpretar como guiños se vuelve un tanto excesivo cuando se escucha al sobreproducido “United States of Eurasia (+ Collateral Damage)”, que a cada momento parece estar a punto de explotar en el coro de “We Are The Champions”. El momento que Bellamy entrega el gancho “United States, United Staaaaaaaaatessss…” promete hacer que cualquier oyente se ofenda o, hablando mal y pronto, se cague de risa. Imposible tomarlo en serio. La coda final tiene un dejo de patetismo y parece fuera de lugar, pero aparentemente al ego gigante de la banda no le molestó para nada, y consideró que era totalmente apropiado y pertinente para redondear la idea del tema.

El tono lastimero de la banda no baja al entregar “Guiding Light”, que implora ser pasado de largo hasta llegar al más guitarrero “Unnatural Selection”. Este tema, más a tono con su producción de álbumes previos, pero que no deja de sonar a banda que perdió lo que sea que hubieran tenido antes, intenta por todos los medios aportar algo de movimiento al disco, pero lo blando de las melodías y la monotonía general hacen que sus esfuerzos se hundan como martillo en el agua.

Siendo sincero, y pidiendo perdón por el uso de la primera persona (regla de oro del blog, no saltar con “A mí me parece quéeeeeeeee…”), ni bien oí el sintetizador de “MK Ultra” dije “qué trucho”, y lo pasé de largo. Si alguien me quiere explicar que el tema está copado, bienvenido sea, pero prefiero ahorrarme el dolor de cabeza. Ese título, ¿a qué hace referencia? ¿Mortal Kombat Ultra? Entonces, llegando al final del álbum, la banda arranca con “I Belong to You/Mon Cœur S’ouvre à ta Voix” donde el aire de afano es innegable (vaaaaaamos, esa intro es “Blame It On The Boogie” de Jackson 5). Igual, no vaya a ser que Muse haga un tema con onda, así que llegando a los dos minutos aparece un break de piano para que se hagan los dramáticos. Parece que hubieran pensado “OK, ¿qué haría Queen con este tema?”. Merecedor de escalofríos por excelencia.

Al llegar a esta altura (y costó esfuerzo), quien escribe simplemente desea que el disco se hubiera terminado, cosa de hacer una conclusión bonita, darle submit y olvidarse de este álbum para siempre. Pero noooo, Muse decidió que era buena idea hacer una seguidilla de tres temas conceptuales (oh dios…). “Exogenesis: Symphony” es un track largo (serán 13, 14 minutos entre los tres pero se sienten como 30) compuesto por “Overture”, “Cross-Pollination”, y “Redemption”. Overture repite el mismo teclado mientras Bellamy llora, y es imposible no sorprenderse de cómo cuando entran otros instrumentos, el track sigue sin tener nada de movimiento. Ojalá estuviera mintiendo, y exagerando, pero tras escribir esta frase, abrí el tema con un editor de audio, y resulta que una vez que la canción pasa el primer tercio, la onda es un cuadrado grandote, comprimido y saturado. Es una locura que algo tan sobre-producido esté a la vez tan mal producido.

El paso a “Cross Pollination”, que por cierto no pega, da paso a… si, adivinaron, más teclados. Por suerte Bellamy canta más y llora menos. Este track fluye muchísimo mejor que la primer parte (gran cosa), aunque el momento que toda la banda entra (¡a que nadie lo esperaba, eso!) es otro cuadrado azul, pero muchísimo más saturado. Este vómito aural es un ejemplo para cualquier clase de ingeniería en sonido de cómo NO se trabaja. Parece que la banda se dió cuenta de la tortura aural a la que someten al oyente porque tras ese segmento, la banda se calla y deja a Bellamy con su pianito, de nuevo. La parte final se llama “Redemption”, pero realmente uno duda de que pueda redimir algo en absoluto cuando empieza con el pianito en clave de robo a mano armada de Claro de Luna de Beethoven. Las líneas melódicas de violines son de lo más olvidable que la banda haya compuesto, y de nuevo se improvisa un crescendo hasta un cuadrado azul (evidencia al final de la nota), demasiado comprimido. Honestamente, el hilo conductor de estos tres temas conceptuales parece ser lo genérica que suena cada parte: pianito, parte de toda la banda saturada, pianito.

Dejando en claro algo, cuando empecé a escribir este review tenía ganas de tomarme a la banda en serio, y no creo que las otras notas del blog se parezcan a esta, pero la banda logró entregar un trabajo que realmente es un disgusto, patético, blando, genérico y es increíble cómo se las ingenian para estar sobreproducidos y mal producidos a la vez. Seriamente, este disco es candidato a uno de los peores del año, y definitivamente el peor de la carrera de Muse. Atención, fans, si todavía no lo escucharon, tome al álbum con humor, como la banda dándose un gusto de pelotudear un rato, porque si se lo toma en serio, el álbum es uno de los trabajos más lastimeros de la década.

Okey... poco movimiento, y satura un poco... pero estás exagerando

... ¿Qué es ese cuadrado azul lleno de picos?

Sin palabras

Link de descarga:
Link de Beautiful Strange Music
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 1.2/10

-Federico Lo Giudice

QOTSA_eravulgarisHace tiempo se subió al blog el segundo album de Queens of The Stone Age, Rated R, y se lo aclamó como uno de los grandes discos de la década, por lo que vamos a asumir que la banda de Josh Homme no necesita presentación. Lo que sí que capaz es novedad, es que el nombre de Homme viene generando mucho ruido gracias a su más reciente proyecto paralelo (“Them Crooked Vultures”) junto a Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters, QOTSA en SFTD), y John Paul Jones (Led Zeppelin y extensa carrera solista). Siendo que la banda va a dar que hablar, para ir calentando motores decidimos subir este último esfuerzo de Homme, de hace ya dos años.

Era Vulgaris encuentra a QOTSA en su momento de mayor debilidad, habiendo lanzado poco antes Lullabies to Paralyze, posiblemente su peor disco hasta la fecha, no teniendo un bajista fijo desde la partida de Oliveri, y tomando cada vez más distancia con Lanegan, más concentrado en su trabajo solista que en aportar su magia. EV era el disco que se suponía debía devolver a QOTSA el brillo perdido, gracias a su nueva formación, y una toma diferente, menos volatil al no estar presente Oliveri, pero más oscuro y con un eje de sensualidad del que hablaba Homme en entrevistas de esa época.

Cuando el album abre con “Turning Out The Screw”, sorprenden los sintetizadores más por la novedad que por lo que tocan, y las melodías. Es un track interesante que intenta poner el ánimo para el resto del album, con el problema de que falla miserablemente, quedando como una cuasi-aislada gema. “Sick, sick, sick”, elegido como primer single del disco, es uno de los temas más convencionales y mediocres que haya compuesto QOTSA, rompiendo con la tradición de brutales segundos temas en cada cd (Avon, Lost Art Of Keeping a Secret, No One Knows, o Medication), y entregando un tema totalmente drenado de ideas, hecho para intentar complacer a los fans que buscan algo de distorsión en el disco. Mucho más inspirado es “I’m Designer”, típico track “experimental” de QOTSA, con un riff que se esparce por todo el tema hasta explotar en el coro más pegadizo del disco.

“Into The Hollow” es el típico track QOTSA de los últimos dos discos, no está mal pero no va a ningún lado y no aporta más que algún gancho. “Misfit Love” sigue más la onda de “Turning out the screw”, pero el track carece totalmente de movimiento, siendo una ola de monotonía desprovista de matices o cualquier cosa que la pueda hacer interesante. El disco retoma un poco de variedad al llegar a “Make it wit chu”, track que los fans ya habían oído en el dvd en vivo de la banda, y en el cd de “Desert Sessions”, presente aquí en la versión más blanda y poco inspirada que hayan podido interpretar. De todas formas, se agradece por las gotas de variedad. El siguiente track es el segundo simple “3’s & 7’s” donde la banda se permite un poco jugar con los ritmos. Instrumentalmente es interesante, pero es un problema que eso sea todo lo que la banda aporta.

“Suture Up Your Future” es indefendible, uno de los tracks más mediocres que la banda haya compuesto, sacandolos de la liga de las grandes bandas del 2000 y reduciendolos a “buena opción ante Nickelback o Creed”. Del mismo modo, “River in the road” parece un b-side de Songs For The Deaf, pero sin Grohl ni Oliveri para aportar pasión y energía. Poco interesante y repetitivo. El disco sigue con poco movimiento para el cierre, con “Running Joke” ubicado al final, y dandole el moño a un album olvidable con un track genuinamente descartable, con pocos matices y con la única diferencia notable de que el tema casi no tiene batería.

“Era Vulgaris”, en vez de devolver a los Queens Of The Stone Age el título de una de las bandas más innovadoras del mainstream, los consolida como rock de guitarras complaciente y poco inspirado, donde el ego de Homme vale más que los geniales músicos que lo acompañan en la banda. Pero no es raro que eso pase, siendo que el trabajo compositivo de los otros (especialmente el guitarrista Troy Van Leeuwen, quien ya demostró que es un mediocre compositor con su blandísimo proyecto “Enemy”) no aporta tampoco la gran cosa. Básicamente, Era Vulgaris es la suma de todos los errores que la banda cometió en sus anteriores discos sumados: no hay Nick Oliveri, ni Dave Grohl y sólo un track de Lanegan, y la tarea compositiva está centrada en una sóla persona en vez de ser un esfuerzo colectivo. El ego de Homme subido a una montaña dirigiendo desde arriba como si con eso alcanzase para sacudir el planeta.

Link de descarga: Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 2.4/10

-Federico Lo Giudice

60694932362…And You Will Know Us By The Trail Of Dead (ToD de acá en más) es una banda que impacta de entrada. Ya sea por su extraño nombre, su formación donde baterista y guitarrista intercambian posiciones, o por sus shows en vivo, la banda ya tenía una semi-reputación antes de emprender la grabación de lo que a posterior sería su album más conocido, este Source Tags & Codes.

La banda, creadora de paisajes desolados sobre paredes de guitarra que deben tanto al shoegaze como al stoner rock, entrega con ST&C un disco acerca del desamor, ira, confusión y todo lo que alguien quisiera gritarle al mundo en la cara, con una urgencia y capacidad en la entrega como nunca se ha oido, lo que resulta combinado a la brillante escritura del álbum en uno de los verdaderos clásicos de la época, uno de los discos definitorios del indie 2000, y una de las mejores placas de los últimos 15 años.

El disco abre con “Invocation” (sólo en versiones internacionales), donde suena un lead en teclado que hace de introducción a “It Was There That I saw You”. Cuando esta arranca, tras una breve intro, las guitarras explotan en un riff agresivo sobre el que los fills de batería arrasan. Se trata de una pista que simplemente barre todo el espectro sonoro. La sección del medio repite la melodía de “invocation” esta vez en guitarra, haciendo un crescendo brutal hasta que regresa el riff principal para volver a llevarse el mundo por delante. Sigue “Another Morning Stoner” donde brillan los climas, y el flow de las guitarras, sobre una genial base de batería y bajo. Sorprende la entrega de Kelly, principal vocalista de la banda, no tradicional para nada pero de pasión innegable, que emociona hasta las lágrimas al disparar lineas como “I fear that you will never be every song in the world for me”.

“Baudelaire”, cuarto track del álbum y posiblemente el mejor del disco es un resumen de por qué el rock y las guitarras son una buena idea. El riff comprime y descomprime la canción hasta que estalla en intervalos donde el track fluye como una mezcla entre punk y math rock. “Homage” es el track donde la banda muestra menos compasión en todo el disco: la banda entra en un juego de dinámicas arrasador alternando calma y caos como sólo ellos saben, y a pesar de la intensidad, se las arreglan para detenerse y manejar un último crescendo donde Kelly sólo repite “Do you believe in what I’ve seen, what I’ve seen?” estremeciendo a quien escuche. El siguiente track, “How Near How Far” podría ser el himno alternativo del 2000, pasional, directo, sensible, imposible no amarlo a primer escucha. Especial atención a la batería durante los versos, y al “finisher” de cada verso, “I swear I don’t know why those eyes have always left me dry”. ¿La sección media? Digna de música clásica. Imparable.

El track más oscuro y melancólico del disco es “Heart in the Hand of the Matter” donde el desamor encuentra a la ira en un track que no desentonaría en Spiderland de Slint. Cuando ToD rompen en los coros con la inspirada línea de piano que emula al Math Rock, estremecen. La línea “I’m so damned, I can’t win, with my heart in my hands again” quedará para la historia por la pasión con la que es entregada. Detalle anecdótico: el puente sería luego emulado por la banda de Nick Oliveri en “All the way down” de “SonicSlowMotionTrails”. El siguiente track es “Monsoon”, construido sobre una línea de guitarra sobre la que los demás instrumentos entran y salen, poniendo imágenes de lluvias de sangre que tiñen el paisaje de rojo. El puente final es absolutamente demoledor, dejando una extraña calma que rompe en “Days Of Being Wild” (titulado así por la película de Hong Kong). Este track suena a una versión en contratiempo de “Homage” hasta desembocar en la coda final, donde la banda relaja para tensionar nuevamente hasta detonar en una orgía de caos definitiva.

Algo que sorprende de la primer mitad de ST&C es la oscuridad de los temas, contrapuesta a la luz que irradia este último segmento del disco. “Relative Ways” es un track que genera paisajes con su riff principal y rompe constantemente en un riff distorsionado entre cada verso. Kelly repite “It’s ok, I’m a saint, I forgave your mistakes” de un modo que pareciera que más que decirselo a alguien, intenta convencerse a sí mismo, especialmente al final donde entrega la línea a los gritos. Sobre la melodía de los breaks se construye el track siguiente, “After the laughter” que es la transición perfecta hacia el track final, repitiendo la melodía en teclado y violines hasta desembocar en “Source Tags & Codes”, track que da título al disco. En este track ToD retoman los paisajes sonoros cortandolos con inspiradísimas melodías de guitarras, melódicas, que se cruzan de modo magistral con los pocos arreglos de teclado. La última coda con la que cierra el disco emociona hasta las lágrimas cuando Kelly canta “From lives I’ve tried to lead to the one that I received, Each painted sign along the road will melt away in source tags & in code” causando una avalancha de pasión sobre la cual el último riff suena pesado como nunca. Y por si quedaran dudas de que lo que el oyente acaba de oir es épico, el disco cierra con una interpretación en violines y cellos del break de la sección media de “How Near How Far”, habiendole cambiado la vida al que escuche para siempre.

Tras esto, en algunas ediciones suena “Blood Rites”, un bonus track incluído en la versión que acá ofrecemos. Ni bueno ni malo, un tema más pero que no forma parte del disco, realmente. Source Tags & Codes suena como si cada uno de los integrantes de la banda tuviera una bomba atómica atada en cada pie, obligandolos a hacer la entrega más pasional y urgente posible antes de que todo se acabe en una gran orgía de destrucción. El disco básicamente enseña cómo se hace rock: con creatividad, pasión, convencimiento, y honestidad. Sin vueltear en absoluto con relleno, haciendo que cada segundo sea vital y trascendente, es el gran disco de la década, la placa a superar para todos los que decidan apostar al rock en este nuevo milenio. Buena suerte, no será una tarea sencilla.

Link de descarga: Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating Total: 10/10

-Federico Lo Giudice

Logo wait sabato Wait Sabbato es una banda de Buenos Aires, de reciente formación, pero a no subestimar. La banda tiene solo 2 años desde su formación, pero destila una calidad y musicalidad envidiable en sus composiciones, que debe por partes iguales a grupos como Stone Temple Pilots y Heroes del Silencio a bestias del jazz rock como Invisible. La banda, musical y todo, no radica lo más interesante de su propuesta en los riffs, típico del hard-rock, sino en la creación de ambientes, donde cada instrumento aparece sobre el otro en capas. Incluso se dan el lujo de tener temas instrumentales, que son de lo más entretenidos.

El demo abre con “Ninja Ebrio”, que deja salir el costado más jazzero de la banda, con una batería que es de lo más clásico y con buen gusto que se pueda escuchar. Las guitarras intercambian solos y armonías paisajisticas en todo el track de modo efectivo. “Desertificar”, el track siguiente muestra su costado más alternativo, y no desentonaría como un track de “Avalancha”, clásico de Heroes del Silencio. La voz del cantante, un poco impersonal, en ningún momento deja de ser agradable, y no molesta para nada la poética y el delivery que hace, especialmente cuando armoniza en coros.

“Criadero” es el track con más potencial para ser un simple, con un riff principal que es ideal para Guitar Hero, y la línea más ganchera de la banda (“Somos asesinos de tu soledad”), entregada con el carisma por las nubes. Imposible hablar de este track sin mencionar el exquisito trabajo del bajo casi llegando al final, antes de que desencadene el último solo. “Cuatro Ruedas” tiene un aire a 1970 que confunde un poco con el resto del tono del disco, por lo “hard-rockera” que resulta, más cerca tal vez de Deep Purple, especialmente por el lead de guitarra, y el acompañamiento de teclado, que de las otras influencias que se hayan mencionado. El tema funciona, pero es complicado sacarse la sensación de que desentona un poco con el resto del esfuerzo del resto del demo que no cae en clichés.

El disco cierra con “Pulpo”, el track más original que hayan hecho, donde vuelve el costado jazzero de la banda sobre un exquisito trabajo del bajo sobre el que se atraviesa una línea de guitarra harto ganchera. En el tema, la banda demuestra un soberbio uso de dinámicas, mostrando lo bien que se entienden estos músicos, y lo bien que trabajan a la hora de generar climas. El tema, lleno de matices nunca explota en orgías de caos, pero simplemente no lo necesita, logrando hacer un track sobrio que cuando frena de repente deja al oyente con la sensación de que acaba de escuchar algo que tiene más que potencial, y hay un esfuerzo honesto para cumplir.

El demo de Wait Sabbato es un esfuerzo noble, sobrio, y de buen gusto, ideal para los que quieran escuchar guitarras distorsionadas pero no al punto de caer en rock mediocre noventoso. El costado jazzero duro es de lo más copado que la banda puede ofrecer, no tanto así cuando caen en la tentación de dejar fluir el rock. Si bien no es que lo hagan mal (nada más lejos), sabemos que pueden hacerlo mejor. Atención a estos chicos.

Link de descarga: Mediafire
Myspace: Myspace
Rating Total: 7,9/10

-Federico Lo Giudice

Atarbanes Los Atarbanes son una banda que engaña. Oriundos de Bogotá, Colombia, su nombre remite a vagos, brutos, y lastras que contrasta inmediatamente con el buen gusto con el que interpretan algo de rock más interesante que se haya escuchado en el under. Su música, más que remitir al rocanrol barrial al que nos tiene acostumbrados el under en español tiene mucho más que ver con un homenaje al rock clásico, sin caer en la típica de robarle a ac/dc o zeppelin. Su música suena más bien como una banda que sería interesante escuchar abriendo para Spoon o Stephen Malkmus.

La banda suena encantadora cuando arremete con sus guitarras de distorsión garagera, sobre la que se escuchan melodías pop que no desentonarían ni en la radio, ni en el Ipod de cualquier fanático del indie. Este primer EP, Pluma de Prueba demuestra de qué la van estos muchachos, con tres tracks efectivos, gancheros e instantaneos. Las canciones, llenas de furioso pop guitarrero simplemente gustan, o no, y la banda en su entrega no da un sólo segundo para replantearse las cosas. Los Atarbanes son así, tomalos o dejalos.

El track “¡Buenos Días!” no hubiera desentonado en la radio a medidas de los ’90, y la banda suena confiada y cargada de energía mientras varía entre la calma de los versos a los riffs guitarreros de los coros. Por otro lado, se extraña un poco la espontaneidad del primer tema cuando se escucha “no confíes en mí”, un blues más arrastrado, que aunque no cae en ningún momento en los típicos compases de relleno, no termina de funcionar del todo. El coro, sin embargo, es interesantimo con su voz semi distorsionada repitiendo el título del track. El track más remarcable del EP sin embargo es “qué le vamos a hacer”, presente en dos versiones, una electrica donde las guitarras suenan toscas, y garageras, como para poner orgullosos a Pavement, y una versión acústica con excelentes arreglos en vientos y teclado.

Este primer EP es un gran esfuerzo, donde siempre y cuando la banda sepa conservar su frescura y energía, se perfilan como un combo ganador del que se pueden esperar buenas cosas. Su música homenajea y rinde tributo tributo sin caer en el compás fácil y predecible, pero haciendose ajustable a cualquier oído. A continuación sale el link de descarga en MediaFire, a 128 kbps, pero ojo, porque a todos los usuarios que se sumen a su grupo de Facebook, le regalan el material en mejor calidad. ¡Disfruten!

Link de descarga: Mediafire
Blog de la banda: Blog
Facebook: Facebook
Rating Total: 7,4/10

-Federico Lo Giudice

Grateful_Dead-American_BeauLos ’60 fueron una década que cambió a la cultura pop para siempre, donde un montón de artistas levantaron la barra de lo que se pretendía de ellos, y volvieron obsoleta a muchísima música blanda, comercial y ridícula. ¿Los ’70? Bien gracias, más que nada se dedicaron a seguir explorando los caminos ya abiertos en la decada anterior y robando de la originalidad de músicos que reventaron todo paradigma. Igual, sería una conclusión falaz pensar que no hubo nada de buena producción en la década, y hoy tenemos uno de los mejores ejemplos de un gran trabajo lanzado en ese entonces.

American Beauty, el quinto album de Grateful Dead es la suma de todo lo que estuvo bien de los primeros cuatro discos, y algunas de las gemas pop más brillantes de la década, una suma de grandes tracks y un poco de relleno que no llega a molestar. Un gran trabajo que muestra el espiritu de la costa oeste norteamericana en ese entonces.

El disco abre con la magistral “box of rain”, donde las armonías de fondo atraviesan la línea melódica principal como solo los Dead pueden, con una energía positiva rarísima de encontrar en cualquier tipo de música, transmitiendo una mezcla de melancolía y buenos recuerdos que es simplemente encantadora. La banda se siente permanentemente descansada, y sus esfuerzos parecen exquisitamente naturales, incluso en los solos, que no parecen forzados para nada si no la única conclusión lógica y natural. La banda muestra su costado más country en “Friend of the devil” y su pegadizo coro para entrar a “Sugar Magnolia”, con algunas de las mejores armonías del disco. Impactante, pegadiza, e inspirada.

“Operator” es un track donde la banda suena como uno se la imagina cuando la describen. No es que sea un mal track, pero simplemente no tiene nada de sorprendente, y parecen sobrarle un par de compases. Mucho más inspirado e interesante es “Candy Man”, canción sarcástica, apasionada y posiblemente el punto más alto del album. El flujo es natural, las armonías en los coros son exactamente la razón por la que uno pone el album, y además, los arreglos en slide guitar son inspiradisimos, de lo mejor que la banda haya logrado.

La segunda mitad del album, si bien no es tan inspirada como la primera, tiene algunos momentos brillantes como la balada “Brokedown Palace” que hace imposible no estremecerse con la línea “Fare you well, fare you well, I love you more than words can tell” y su genial piano y voces. El cierre, “Truckin'”, es a la vez el single que más alto rankeó de la banda, y no es por nada, la canción es inspiradísima y un complemento ideal para la imágen que uno se hace de la costa oeste norteamericana. El resto de los tracks no están mal, pero la banda hace sentir al oyente que no están a la altura de lo que realmente pueden lograr.

En definitiva, American Beauty es un disco que no te hace perder el tiempo y entrega puros buenos momentos en sus cuarenta y tantos minutos de duración, mezclando magia pop con sencillez y buen gusto. Un trabajo inspirado por parte de los Dead. Si bien no todos los momentos son tan geniales como aparentan cuando se dice algo así, el disco es coherente, y en ningún momento se acaricia con la mediocridad, logrando que si bien haya temas que se roban el disco, ningún track es inescuchable. Aplauso de parado para los muchachos.

Link de descarga: Mediafire
Pass: musicaparaepigrafes
Rating total: 8.4/10

-Federico Lo Giudice